La reciente modificación de la ley que prohibía las salmoneras en Tierra del Fuego ha desatado una ola de protestas en la Patagonia argentina y chilena. Los referentes ambientales y los ciudadanos de Chile han manifestado su rechazo a esta decisión, calificándola como un «retroceso histórico» en la protección de los ecosistemas marinos. La campaña ciudadana «Áreas Protegidas sin Salmoneras» ha expresado su pesar en un comunicado irónico, afirmando que la región ahora «celebra» la llegada de los intereses corporativos, al tiempo que condena la entrega a empresas noruegas y locales. Dicha modificación, impulsada por el gobierno de Javier Milei y el gobernador local Gustavo Melella, ha llevado a las organizaciones ambientales a tener miedo por el futuro de un ecosistema que comparten ambos países.
Desde la vecina Chile, la cuenta «defendamos_patagonia_» ha denunciado que esta modificación permite un modelo de salmoneras altamente contaminante, haciendo perder de vista tanto las preocupaciones ambientales como la voluntad del pueblo. La implementación de este modelo, considerado peligroso y perjudicial, contradice el consenso que se había logrado en 2021 en torno a la protección de la región. Además, la aprobación por la Legislatura provincial argentina el 16 de diciembre de 2025 ha puesto en riesgo el equilibrio ecológico de la zona, priorizando los intereses económicos de empresas extranjeras.
Las manifestaciones de descontento han ido más allá de las redes sociales, llegando incluso a las calles de Tierra del Fuego. Un video de «Defendamos Patagonia» muestra a la comunidad local expresando su indignación hacia los legisladores que votaron a favor de la modificación. Los manifestantes acusaron a estos funcionarios de ser «traidores del pueblo» y «corruptos», recordando que la votación fue bastante ajustada, con un resultado de 8 a 7. Desde Chile, han expresado su solidaridad con la comunidad fueguina, lamentando profundamente la decisión y reafirmando su apoyo a quienes luchan por la protección del mar.
Los recientes encuentros entre los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast también han generado preocupación entre los activistas ambientales. Alejandro Loika, un conocido ilustrador, ha destacado que la imagen de ambos líderes posando con una motosierra simboliza un enfoque que sacrifica la protección ambiental en favor de las inversiones. La relación entre ambos presidentes podría llevar a un alineamiento estratégico que ignora las regulaciones integradas en defensa del ecosistema, lo que incrementa el temor entre quienes abogan por la conservación de la Patagonia.
Finalmente, el quiebre de una barrera legal fundamental ha dejado claro que las luchas de los ciudadanos pueden desmoronarse ante presiones políticas. Lo que una vez fue un consenso unánime en pro de la protección del medio ambiente ha sido ablandado en medio de acusaciones de lobby y procedimientos irregulares. Ante esto, activistas de ambos lados de la frontera han levantado un grito de resistencia: «¡Defendamos Tierra del Fuego! ¡Defendamos Patagonia!» Una consigna que, más que un llamado a la acción, es un símbolo de unidad entre las comunidades argentinas y chilenas en la defensa de su patrimonio natural.





