Más de 330 organizaciones, incluidas gremiales, sociales y de derechos humanos, se unieron en un acto de condena a la intervención de Estados Unidos en Venezuela, donde la figura central fue el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. Esta significativa reunión tuvo lugar en la sede de la CTA de los Trabajadores en Argentina, donde se destacó un documento que denuncia las amenazas de intervención militar promovidas por el expresidente Donald Trump y la violación de la soberanía venezolana. Durante el evento, Pérez Esquivel enfatizó que un ataque de Estados Unidos no sólo afectaría al pueblo venezolano, sino que tendría repercusiones en toda América Latina, reafirmando que el continente no es un «patio trasero» de ninguna potencia.
El mensaje de Pérez Esquivel fue directo y contundente, haciendo un llamado a la resistencia cultural y política en defensa de la unidad continental y la paz. En este sentido, denunció la complicidad de ciertos gobiernos que, a su juicio, actúan como «sumisos y vasallos» de Estados Unidos. Adicionalmente, puso en el centro de la conversación los ataques aéreos de EE.UU. en el Caribe que han resultado en la muerte de civiles inocentes, instando a que estos crímenes sean llevados ante la Corte Penal Internacional para juzgar y condenar al exmandatario Trump como un criminal de guerra.
El documento presentado por las organizaciones participantes también abarca un argumento más amplio contra las políticas exteriores de Estados Unidos, incluyendo un rechazo al avance del imperialismo y al capital financiero internacional. Además, subraya cómo el despliegue militar en el Caribe, el aumento de la IV Flota y los ataques aéreos extrajudiciales representan violaciones del derecho internacional que ponen en riesgo la seguridad regional. Los líderes que firmaron este manifiesto no solo señalaron las acciones contra Venezuela, sino que también ampliaron su crítica al hostigamiento a otros países latinoamericanos como Cuba y Brasil, mostrando una preocupación por la estrategia de asedio implementada por el gobierno estadounidense.
Al concluir el acto, varios oradores, incluido Hugo Godoy, secretario general de la CTA, reiteraron la importancia de mantener la paz en la región, considerando que la agresión contra Venezuela es un ataque que concierne a todos los pueblos latinoamericanos. Godoy hizo un llamado a incrementar las firmas en apoyo del documento, enfatizando que la unidad es crucial para preservar un territorio de paz en América Latina. En palabras de Pérez Esquivel, la paz debe considerarse como una construcción dinámica que requiere de la movilización colectiva, instando a no permitir divisiones que comprometan la autonomía de la región.
La culminación del evento dejó un claro mensaje de resistencia y unidad entre las organizaciones presentes. La condena a las políticas de Trump se vio reforzada por un sentido colectivo de solidaridad hacia Venezuela y todos los pueblos de América Latina que enfrentan injerencia exterior. La propuesta de llevar al exmandatario ante la Corte Penal Internacional no solo se presenta como una exigencia de justicia, sino como un símbolo de la lucha por la soberanía y los derechos humanos en el continente. Este acto no solo representa una voz crítica frente a la injerencia, sino también un llamado a los gobiernos de la región a recuperar su compromiso con la paz y la resolución pacífica de conflictos.






