WASHINGTON, DC – En una decisión drástica, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha dado la orden de atacar objetivos en Venezuela, incluyendo instalaciones militares, como parte de una intensificada campaña de presión contra el régimen de Nicolás Maduro. Fuentes cercanas a la Administración estadounidense confirmaron a CBS News que esta acción busca inducir cambios en el liderazgo venezolano y presionar a Maduro que cese sus prácticas consideradas autoritarias. Este movimiento genera preocupación tanto a nivel regional como internacional, ya que podría desestabilizar aún más una nación ya quebrantada.
En respuesta a la orden de ataque, el presidente venezolano Nicolás Maduro ha declarado el estado de conmoción exterior en todo el país. En un pronunciamiento realizado en la madrugada del sábado, Maduro denunció lo que calificó como una «agresión militar perpetrada por el Gobierno de Estados Unidos». Durante un discurso transmitido en cadena nacional, enfatizó la necesidad de proteger a la nación y a su soberanía, proclamando su compromiso de luchar contra lo que considera una invasión yanqui.
Maduro no solo ha denunciado la orden de Trump, sino que ha dado un paso más al firmar un decreto que promulga el estado de conmoción exterior. Este decreto permite a las autoridades venezolanas implementar medidas excepcionales para salvaguardar la seguridad nacional y asegurar la operación de las instituciones del Estado. En su declaración, el presidente aseguró que está preparado para llevar a cabo una «lucha armada» si es necesario, sugiriendo un aumento en la militarización de su administración frente a lo que considera una amenaza externa.
Las reacciones a estos acontecimientos han sido variadas. Algunos líderes de América Latina han expresado su preocupación ante una posible escalada militar. La Organización de Estados Americanos (OEA) ha convocado una reunión urgente para discutir la situación en Venezuela, considerando la posibilidad de aplicar medidas diplomáticas para evitar un conflicto abierto. La comunidad internacional observa con atención, temiendo que cualquier acción militar pueda llevar a un desbordamiento de la violencia en una región ya convulsionada.
A medida que la situación se desarrolla, los analistas advierten que el camino hacia una solución pacífica parece cada vez más complicado. La retórica incendiaria de ambos líderes podría llevar a un conflicto mayor, poniendo en riesgo a la población civil. La comunidad internacional, incluyendo a la ONU, ha instado al diálogo y a la diplomacia como el único medio viable para resolver la crisis, subrayando que la violencia y las agresiones no harán más que exacerbar el sufrimiento del pueblo venezolano.








