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OEA: La Interrupción que Reveló el Debate sobre la Soberanía de Venezuela

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Una acalorada interrupción tuvo lugar en la reunión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) cuando una mujer, identificada como miembro de la organización feminista de izquierda CodePink, levantó un cartel que decía: “¡Manos fuera de Venezuela!”, justo en el momento en que el embajador de Estados Unidos, Leandro Rizzuto, respondía a las críticas de países como Colombia y Chile sobre las acciones militares de Washington en el país sudamericano. La manifestante, enérgica, manifestó que la captura de Nicolás Maduro, ocurrida el 3 de enero, no era un acto en pro de la democracia, sino más bien un “robo imperialista motivado por el petróleo”.

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La interrupción llevó al presidente del Consejo Permanente de la OEA, Luis Vargas, a suspender la sesión por cinco minutos mientras se retiraba a la manifestante del recinto. A raíz de este incidente, los países miembros presentes, preocupados por la creciente tensión en la región, decidieron observar un minuto de silencio en memoria de las víctimas de violaciones de derechos humanos en Venezuela bajo la administración de Maduro. Esta acción tuvo como objetivo honrar a aquellos que han sufrido a manos de un régimen que ha sido objeto de críticas internacionales.

El ambiente en la OEA se tornó particularmente denso cuando representantes de Colombia, Brasil, Chile y México condenaron de forma conjunta la captura de Maduro, etiquetándola como una injerencia internacional peligrosa que amenaza la estabilidad y soberanía de la región. Durante su intervención, el representante permanente de Brasil ante la OEA, Benoni Belli, calificaría la operación militar estadounidense como un «secuestro», advertiendo que este tipo de acciones traspasan una «línea inaceptable» que podría desestabilizar a toda América Latina.

La respuesta de Colombia no tardó en llegar, con el viceministro de Relaciones Exteriores, Mauricio Jaramillo, señalando que lo sucedido en Caracas es una clara violación del derecho internacional. Esta posición es respaldada por otros países de la región, que ven el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos como una amenaza seria a la soberanía de las naciones latinoamericanas. Al mismo tiempo, el embajador de México, Alejandro Encinas, hizo un llamado urgente a respetar el derecho internacional, enfatizando que solo los pueblos tienen la legitimidad para decidir el uso de sus recursos naturales y la forma en que eligen ser gobernados.

La sesión extraordinaria de la OEA visibilizó la creciente preocupación entre los países latinoamericanos por la intervención estadounidense en Venezuela y sus implicaciones para la región. Las reacciones unánimes de los estados miembros resaltan una clara tendencia hacia la defensa de la soberanía nacional, mientras que la OEA se enfrenta al desafío de mediar en un escenario marcado por tensiones políticas y sociales. Al concluir la reunión, quedó evidenciado que el camino hacia una solución pacífica en Venezuela es complejo y que la comunidad internacional está dividida en torno a las estrategias a seguir.

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