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Mujeres Diaguitas de Atacama: defensoras del agua en peligro

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En la región de Atacama, las comunidades de los pueblos originarios Diaguita y Chango están llevando a cabo una acción fundamental para la defensa de sus territorios costeros a través del monitoreo comunitario de aguas. A través del innovador Programa de Monitoreo Biocultural Comunitario, estas comunidades están utilizando herramientas científicas sencillas para evaluar el estado del agua, lo que les permite fortalecer la defensa de sus prácticas ancestrales como la pesca y el marisqueo. Delia Núñez Véliz, coordinadora de la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar (RDM), destaca que el monitoreo ha revelado que, a pesar de lo que se dice, «el mar no está tan sano», evidenciando daños en el fondo marino que podrían tener consecuencias desastrosas para la biodiversidad y la cultura de estas comunidades.

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Los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO) han surgido como mecanismo legal crucial para proteger los usos consuetudinarios de estos pueblos en el borde costero. Según Yasna Marín Álvarez, coordinadora de la RDM en Chañaral de Aceituno, la creación de estos espacios no solo busca salvaguardar la pesca y otras prácticas ancestrales, sino también abordar amenazas emergentes como proyectos industriales y la minería que ponen en riesgo estos ecosistemas. Durante las actividades en Caleta Chañaral de Aceituno, las comunidades del pueblo Chango se han enfocado en el rescate de saberes locales y en el intercambio de herramientas, vitales para observar y entender los cambios en sus entornos.

La participación activa de mujeres y jóvenes en esta tarea no es solo una cuestión de inclusión, sino una reafirmación del liderazgo femenino en la defensa del mar. La actividad también contenía un fuerte componente educativo, donde adolescentes de la agrupación «Voces Jóvenes Indígenas» tuvieron la oportunidad de aprender de los saberes ancestrales y su relación con la salud del agua. Mariana Pérez Rojas, educadora tradicional Diaguita, subraya la importancia de estos encuentros como espacios vitales para seguir educando a las nuevas generaciones sobre la esencia y el valor del agua, que para los pueblos originarios es más que un recurso: es un ser vivo que consustancialmente respira vida en su comunidad.

Las tensiones en torno a los ECMPO también resaltan la necesidad de avanzar en una mayor información y comunicación entre las comunidades y las autoridades locales. Rodrigo Díaz Plá, antropólogo y asesor técnico del pueblo Chango, advierte que reducir la función de los ECMPO a una mera lógica productiva es un enfoque limitante. Afirma que estos espacios no solo permiten la defensa tradicional, sino que posibilitan el desarrollo local y la soberanía de los pueblos originarios, permitiendo que sean ellos mismos quienes tracen el futuro de sus costas a través de una administración compartida que respecta las prácticas ancestrales.

Finalmente, el trabajo continuo de las comunidades Diaguita y Chango en el monitoreo del agua destaca la importancia de combinar ciencia y tradición para la protección de los ecosistemas costeros. Con el apoyo a través de procesos de capacitación y la integración de la ciencia comunitaria, estas comunidades están construyendo un modelo sostenible que no solo preserva su cultura, sino que también fomenta un vínculo más profundo entre las nuevas generaciones y el mar. En un contexto donde el ambiente enfrenta múltiples amenazas, su voz se erige como un canto de esperanza, resguardando la memoria y espiritualidad que el agua representa.

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