Un reciente pronóstico del tiempo de La Tercera ha dado lugar a una expectativa de un periodo inusualmente lluvioso para gran parte de Chile durante los meses de agosto, septiembre y octubre de 2026. Esta información proviene de la actualización del modelo del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Plazo Medio (ECMWF), que señala que las precipitaciones estarán por encima de los niveles promedio históricos en varias regiones del país. Pamela Henríquez, meteoróloga de Meteored, ha destacado que esta tendencia se observa con mayor claridad y extensión en septiembre y octubre, ofreciendo una visión optimista para aquellas áreas que requieren un incremento en sus reservas hídricas.
En cuanto a agosto, las expectativas de lluvias concentradas son particularmente significativas en la región entre Coquimbo y Valparaíso, que se extiende hacia La Araucanía, apuntando a un aumento en los acumulados de precipitaciones que varían entre 5 y más de 30 milímetros por encima de lo habitual. Sin embargo, Henríquez aclara que, a pesar de las anomalías positivas, el pronóstico no puede establecer la localización exacta ni la temporalidad de cada evento de lluvia. La variabilidad es considerable, ya que en Quinta Normal se espera un rango habitual de 23 a 50 mm, mientras que en Curicó se proyectan entre 38 y 119 mm, lo que implica diferencias significativas en el impacto que pueden tener estas lluvias en las diferentes localidades.
El mes de septiembre se perfila como el periodo más destacado en cuanto al incremento de lluvias. El ECMWF mantiene sus señales de anomalías positivas desde el Norte Chico hasta el sur del país, especialmente en la Región Metropolitana, O’Higgins y Maule. Con valores normales que disminuyen en comparación a meses anteriores, un único sistema frontal en este periodo podría alterar considerablemente la media mensual de precipitaciones. Por ejemplo, Santiago registra regularmente entre 8 y 24 mm de lluvia, y una sola tormenta podría generar acumulados de entre 15 y 30 mm, llevando a muchas estaciones a terminar el mes con cifras superiores a lo habitual, lo cual es un indicativo de la importancia de cada evento climático en la medición de lluvias.
Con respecto a octubre, las proyecciones muestran que las anomalías positivas de lluvias continúan predominando en la zona central, cubriendo áreas como Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble y Biobío. Históricamente, octubre es un mes de lluvias relativamente bajas; por ejemplo, Santiago presenta acumulados que oscilan entre 1 y 13 mm. Por lo tanto, una anomalía positiva no necesariamente implica que será un mes extremadamente lluvioso, ya que puede ser suficiente un solo sistema frontal inesperado para superar los valores normales de lluvia. Henríquez enfatiza que el ECMWF proporciona una tendencia estacional, pero no puede predecir con exactitud las fechas ni la intensidad de los eventos de lluvia, por lo cual se hace necesario un monitoreo constante de las condiciones meteorológicas en los meses venideros.
Finalmente, este pronóstico resalta la importancia de la preparación ante posibles cambios en las condiciones climáticas de Chile. Los acumulados de lluvia que se proyectan son una señal de esperanza en un país que ha enfrentado retos significativos por sequías en años anteriores. A medida que se aproximan estos meses de anomalías positivas, será crucial que tanto las autoridades como la población en general se mantengan informados y estén preparados para manejar los efectos de un aumento en la lluvia, asegurando así la salud de los ecosistemas y la disponibilidad de agua para uso humano y agrícola.








