Una empleada de la panadería Wenger Haus Limitada, ubicada en la comuna de Las Condes, ha hecho temblar los cimientos de su lugar de trabajo tras reportar la presencia de ratones dentro de sus instalaciones. Esta situación, que había sido observada repetidamente entre septiembre de 2023 y enero de 2024, culminó en su autodespido, el cual fue ratificado por la Corte de Apelaciones de Santiago. La decisión del tribunal resalta la gravedad de las condiciones laborales que la trabajadora enfrentaba, quien indicó que los roedores eran un problema persistente en el local, afectando su salud y seguridad en el espacio laboral.
La sentencia emitida establece que la evidencia presentada por la empleada reunió pruebas contundentes sobre la «presencia de roedores vivos, muertos y deposiciones en el recinto». A pesar de que la panadería contrataba mensualmente servicios de control de plagas, estos no pudieron erradicar el problema, lo que llevó al tribunal a considerar esto como un «incumplimiento grave» de las obligaciones de la empresa hacia sus trabajadores. El caso ha evidenciado la importancia de mantener estándares adecuados de higiene y sanidad en el sector alimentario, donde la salubridad es un principio fundamental.
El tribunal, al validar el autodespido de la empleada, ha establecido una compensación económica de 3,7 millones de pesos chilenos. Esta indemnización incluye no solo los salarios adeudados, sino también conceptos de vacaciones y otros beneficios laborales. La decisión ha sido recibida con interés por diversas organizaciones que abogan por los derechos de los trabajadores, quienes ven el fallo como un ejemplo de cómo los empleados deben ser protegidos ante condiciones laborales insalubres.
Por su parte, la Pastelería Wenger Haus Limitada no se ha quedado de brazos cruzados y ha anunciado su intención de apelar la sentencia. La empresa ha argumentado que la situación ha sido corregida, a raíz de las advertencias realizadas por la empresa externa encargada de las fumigaciones, que anteriormente había señalado deficiencias en las medidas de higiene del local. Esto sugiere que, a pesar del incidente, la panadería está tomando medidas para asegurar un entorno laboral seguro y respeto por la normativa sanitaria.
Finalmente, la panadería también ha confirmado que la Seremi de Salud realizó una fiscalización en sus instalaciones, emitiendo un informe favorable que les permite continuar operando. En respuesta a las acusaciones, Wenger Haus Limitada ha subrayado que todas las «observaciones sanitarias» mencionadas durante el proceso ya han sido subsanadas, reiterando su compromiso con la seguridad y bienestar tanto de los empleados como de los clientes. Este episodio pone de manifiesto la relevancia de la salud laboral y el papel de las autoridades en la supervisión del cumplimiento de las normativas de sanidad.








