En un hecho que ha conmovido a la comunidad santiaguina, un amplio despliegue de rescatistas tuvo lugar en el río Mapocho para intentar salvar a un perro callejero llamado «Morocho», que quedó atrapado tras las intensas lluvias que provocaron una crecida del cauce en la capital. Este incidente, que tuvo lugar en las cercanías del Mercado Tirso de Molina, dio origen a la preocupación de transeúntes y autoridades que se congregaron en el lugar para ayudar al can, que se encontraba luchando por su supervivencia entre las corrientes del río.
El operativo de rescate se extendió durante más de cuatro horas y contó con la participación activa de efectivos del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) de Carabineros, así como de funcionarios municipales y del alcalde de Santiago, Mario Desbordes. El caso tomó aún más urgencia después de que, previamente, un rescate exitoso lograra sacar del agua a «Lulú», otra perrita que estaba junto a «Morocho». Sin embargo, la tensión se incrementó cuando, en un momento crítico, el perro fue arrastrado por la fuerza del agua, lo que generó un ambiente de incertidumbre y angustia entre los rescatadores y testigos.
Afortunadamente, el desenlace del operativo tomó un giro inesperado cuando «Morocho», con esfuerzo propio, logró nadar hacia la ribera opuesta y salir del río sin necesidad de asistencia externa. Tras escapar de las violentas aguas, el perro corrió en dirección a la autopista, donde fue finalmente alcanzado por un grupo de ciudadanos que buscaban ayudarlo. Gracias a su instinto de supervivencia, el can logró esquivar un desenlace trágico y quedar a salvo, aunque presentaba algunas lesiones en sus patas que requerían atención.
Una vez rescatado, organizaciones animalistas y funcionarios municipales se pusieron en marcha para coordinar el traslado de «Morocho» a un centro veterinario, donde recibiría la atención médica necesaria. Según informó Mariela Fincheira, subdirectora de Higiene de la Municipalidad de Santiago, el perro presentaba heridas evidentes en sus patas, pero no estaba en riesgo vital. Fincheira también hizo un llamado a los ciudadanos para considerar la posibilidad de adoptar a «Morocho», cumpliendo el deseo de encontrarle un hogar definitivo.
El caso de «Morocho» no solo resalta la importancia de las iniciativas de rescate animal, sino también la necesidad de concienciar a la comunidad sobre el bienestar de los animales callejeros. La búsqueda de un hogar para el perro se convierte en una prioridad tras su experiencia traumática en el río. Las organizaciones involucradas están comprometidas en evaluar su estado de salud y facilitar su adaptación en un nuevo entorno, donde pueda recibir tanto el cariño que merece como la atención veterinaria necesaria para su recuperación.








