Una coalición destacada de líderes y representantes del sector evangélico y protestante en Chile ha declarado su apoyo a la candidatura presidencial de Jeannette Jara Román. Este respaldo se ha materializado en una carta pública que reúne a un grupo diverso de pastores, académicos y activistas, quienes han enfatizado la importancia de una relación institucional entre el Estado y las comunidades de fe. En el documento, los firmantes destacan su compromiso con la promoción de los Derechos Humanos, especialmente en lo que respecta a la Libertad de Culto, y su deseo de construir una sociedad más justa y en paz, donde los derechos de todos sean respetados. Esta adhesión refleja una tradición histórica del movimiento evangélico en Chile, marcado por hitos significativos en la defensa de la democracia y los derechos fundamentales a lo largo de los años.
La carta de adhesión resalta el compromiso de Jeannette Jara con el mundo evangélico, recordando su participación activa en diálogos importantes, como la reforma previsional y su presencia en eventos conmemorativos. Los firmantes consideran que un gobierno liderado por Jara no solo garantizaría un avance en la libertad religiosa, sino que también aseguraría el reconocimiento formal de las comunidades de fe en la estructura del Estado. Se manifiestan convencidos de que su trayectoria de servicio y dedicación a los valores democráticos son prueba de que su presidencia podría derivar en un futuro prometedor y respetuoso para todos los ciudadanos, incluyendo a las diversas congregaciones religiosas del país.
Entre los firmantes se encuentran figuras destacadas del ámbito evangélico y académico, como el Dr. Humberto Lagos Schuffeneger y la teóloga feminista Cecilia Castillo Nanjari. Estos representantes han desempeñado un papel crucial en la historia de la relación entre las organizaciones religiosas y el Estado chileno, desde sus contribuciones en las constituciones hasta la defensa de los Derechos Humanos en momentos de crisis. Este diverso grupo de líderes subraya que la inclusión de voces evangélicas en el ámbito político no solo es necesaria, sino que también puede enriquecer el proceso democrático en su conjunto, aportando a la construcción de un país más equitativo.
La historia del evangelismo en Chile está íntimamente ligada a luchas por los derechos y la dignidad de las personas, así como por la separación de la Iglesia con el Estado. La participación de círculos evangélicos en la promulgación de la Ley de Culto y en la creación de la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos, ONAR, son ejemplos de cómo estas comunidades han buscado ser parte activa de la vida política y social del país. A medida que se aproxima el ciclo electoral, la presencia de líderes evangélicos en el fenómeno político se vuelve cada vez más relevante, reflejando la voluntad de una ciudadanía que desea que sus creencias sean tomadas en cuenta en la esfera pública.
Finalmente, la carta de adhesión a la candidatura de Jeannette Jara también es un testimonio del deseo de las comunidades de fe de ser escuchadas en un contexto donde la diversidad religiosa es vital para el diálogo social. La expectativa es que, si Jara llega a la presidencia, su gobierno represente una política inclusiva que respete y promueva los derechos de todas las comunidades religiosas, fomentando un ambiente de paz y respeto mutuo. En un país con una historia marcada por tensiones en materia religiosa, este apoyo del sector evangélico a una candidata presidencial podría ser un paso significativo hacia una mayor integración y reconocimiento de la pluralidad de voces que forman parte del tejido social chileno.





