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Desempleo Juvenil: Brechas y Desafíos en el Mercado Laboral Chileno

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Mientras el Gobierno de Gabriel Boric continúa proyectando un crecimiento económico para el segundo semestre de 2026, las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) revelan un panorama sombrío en el mercado laboral chileno. Con un desempleo que alcanzó el 9,4% entre marzo y mayo, el país enfrenta su nivel más alto en cinco años, reflejando la creciente dificultad de 981 mil personas que buscan empleo sin éxito. Este aumento no es uniforme, ya que las disparidades se hacen evidentes, particularmente para mujeres y jóvenes, quienes históricamente han enfrentado mayores obstáculos para acceder al mercado laboral. Las cifras indican que la tasa de desempleo juvenil se disparó al 24,6%, con un alarmante 28,3% en el caso de las jóvenes mujeres, contrastando con el 21,6% de los hombres en el mismo rango etario, lo que subraya la urgencia de abordar estas desigualdades.

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El académico Víctor Salas de la Universidad de Santiago comenta que este desempleo juvenil, aunque siempre ha sido superior al promedio nacional, ha mostrado un aumento preocupante en los últimos tiempos. A su juicio, el fenómeno refleja problemas estructurales en el mercado laboral, que se ven agravados por prejuicios hacia los solicitantes más jóvenes. «Los empresarios en muchas ocasiones desestiman la contratación de jóvenes por prejuicios relacionados con su falta de experiencia y responsabilidad en entornos laborales», explica. Esto inhibe el acceso de este grupo al trabajo y perpetúa un ciclo de desempleo que se alimenta de la falta de oportunidades.

La situación actual se desarrolla en un contexto económico adverso, con el país enfrentando cinco meses consecutivos de caída en el Imacec y advertencias sobre una posible recesión técnica. Salas destaca que esta disminución en la actividad económica amplifica las dificultades para aquellos que están ingresando al mercado laboral por primera vez. La combinación de un contexto de desaceleración y una tasa de desempleo juvenil creciente establece un escenario que limita las oportunidades de los más jóvenes, lo que podría tener repercusiones negativas en su futuro profesional.

Por su parte, las mujeres en Chile siguen enfrentando barreras que trascienden las condiciones económicas actuales. Según Salas, el desempleo femenino ha sido históricamente mayor al masculino, reflejando un patrón cultural que aún no permite una integración plena de las mujeres al trabajo. «Las expectativas sociales en torno a las responsabilidades familiares y el trabajo continúan impidiendo que las mujeres accedan a posiciones laborales en igualdad de condiciones», señala. Además, las brechas salariales en el mismo puesto también son preocupantes, y se suma el hecho de que las tareas de cuidado y los deberes familiares siguen siendo desproporcionadamente asumidos por ellas, lo que limita su permanencia y crecimiento en el mercado laboral.

El aumento del desempleo y las brechas existentes han reavivado el debate sobre la necesidad de políticas públicas que promuevan la corresponsabilidad y la conciliación laboral. En la reciente Mesa por la Reactivación Laboral, tanto el ministro del Trabajo, Tomás Rau, como el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, abordaron la magnitud del problema, reconociendo que las mujeres y los jóvenes son quienes enfrentan los mayores desafíos. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por mejorar la situación, los indicadores actuales muestran que la reactivación económica aún no logra traducirse en oportunidades laborales efectivas, señalando que es imperativo no solo recuperar el crecimiento, sino también reducir las marcadas desigualdades que persisten en el acceso al trabajo.

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