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La economía rusa esta al borde del colapso

Las sanciones occidentales están afectando duramente al rublo, que ha experimentado una fuerte disminución de su valor desde que comenzó la guerra en Ucrania. Por otro lado, miles de rusos han optado por abandonar el país

Las sanciones occidentales están dañando fuertemente a la economía rusa, incluso más de lo que el Kremlin podría esperar. Aún así, Vladimir Putin continúa asegurando que la “guerra relámpago económica” de Occidente ha fracasado. No obstante, el presidente ruso sí que ha reconocido varios desafíos que enfrenta la economía nacional y anunció un aumento “temporal” de la inflación y el desempleo, según recoge Bloomberg. “Las nuevas realidades requerirán cambios estructurales profundos en nuestra economía”, admitió Putin.

El líder ruso, de acuerdo con AFP, también ha admitido que la situación actual de Rusia “no es fácil”, aunque también ha destacado que el país superará “estas dificultades” con “dignidad y trabajo duro” ya que el Gobierno cuenta con “todos los recursos necesarios para resolver tareas a largo plazo”.

Sin embargo, economistas y analistas pronostican un retroceso en la economía rusa de al menos 30 años, un aspecto que también reducirá el nivel de vida de la sociedad rusa durante al menos los próximos cincos años, tal y como explica Christina Wilkie, periodista del medio de comunicación CNBC, enfocado en el comercio y los negocios.

Tanto Washington como Bruselas prometieron fuertes medidas económicas si las tropas rusas traspasaban la frontera con Ucrania. Y así fue. Pocos días después de la invasión rusa, Estados Unidos y la Unión Europa acordaron desconectar a algunos bancos rusos de la plataforma de sistema internacional de pagos SWIFT, una decisión que, sin embargo, también podría tener consecuencias en otros países.

Las multinacionales abandonan Rusia

“Las empresas que tienen negocios en el país sancionado incurren en enormes costes y posiblemente en elevadas pérdidas de crédito. La exclusión del sistema SWIFT es, por tanto, un arma de doble filo: mientras que la economía del país sancionado se ve duramente afectada, las empresas extranjeras que operan en el país también sufren”, resalta el medio DW.

Por este motivo, un altísimo número de compañías internacionales han puesto fin a sus operaciones en Rusia. Algunas, como la empresa automovilística Ford, también han aludido a la crítica situación en Ucrania. Otras, como Toyota, indican “interrupciones en la cadena de suministros”. La compañía sueca Ikea también ha hecho referencia a los problemas en el suministro, además de destacar “las condiciones comerciales”.

Starbucks, McDonald’s o Spotify son algunas de las muchas empresas que han cesado sus actividades en Rusia. El gigante tecnológico Apple incluso ha limitado el acceso a sus servicios digitales, como Apple Pay. Como respuesta, Moscú podría nacionalizar algunas de las compañías que decidieron dejar el país “sin brindar garantías a los consumidores”, tal y como informó el medio ruso Izvestia. Washington, por su parte, ha condenado “cualquier decisión ilegal de Rusia de apoderarse de los activos de estas empresas”.

El rublo, en estado crítico

Otra de las medidas tomadas por Bruselas que ha tenido duras repercusiones en la economía rusa y a la divisa nacional ha sido la congelación de activos del Banco Central ruso en territorio comunitario. Este punto, unido a la suspensión de importaciones de petróleo y gas ruso por parte de Estados Unidos y Reino Unido, ha sumido al rublo en la máxima incertidumbre.

Durante los primeros días de la invasión en Ucrania, la moneda nacional rusa perdió aproximadamente la mitad de su valor, pasando de 84 rublos por dólar antes de la invasión a 154 rublos por dólar a principios de marzo. Según el diario económico Expansión, el rublo ha experimentado una disminución del 56% frente al euro y 52% frente al dólar desde el pasado 23 de febrero, un día antes de que comenzase en conflicto en Ucrania.

Esta situación no parece que vaya a mejorar, incluso se augura que el valor del rublo siga descendiendo si el conflicto en Ucrania no cesa. “A menos que haya un alto el fuego y algo cambie materialmente a partir de este punto, es muy difícil ver que el rublo ruso gane valor frente a otras monedas extranjeras, ya que el país ahora está siendo excluido del sistema financiero mundial”, subraya Ipek Ozkardeskaya, analista del banco suizo Swissquote, al portal Fortune. Ozkardeskaya también advierte de una posible recesión económica en Rusia. “Las perspectivas de crecimiento económico son limitadas”, añade.

En este sentido, el banco JP Morgan ha calculado que la economía rusa se contraerá un 7% en 2022 a consecuencia de las sanciones contra Moscú y el éxodo de empresas internacionales que, muchas de ellas, “probablemente nunca volverán”. Como consecuencia, esto provocará una caída del PIB. La institución financiera estima un descenso aproximado del 12%, lo que superaría las de crisis anteriores, en 1998 (un 10 %), en 2008 (un 11 %) y en 2020 con el “shock” de la covid-19 (del 9 %), tal y como apunta EFE. El informe de JP Morgan también destaca el “temor reputacional sobre los negocios” y un descenso del 13% en las exportaciones rusas.

Por otra parte, Rusia ya anunciado el pago de los intereses de su deuda que vencía este miércoles. Sin embargo, el ministro de Finanzas, Anton Siluanov, ha anunciado que no puede garantizar que el acreedor final reciba el abono por el impacto de las sanciones. “Nosotros tenemos el dinero y hemos hecho el pago. Ahora la pelota está en el tejado de Estados Unidos”, declaró al medio ruso RT. “No depende de nosotros”, recalcó Siluanov.

De acuerdo con la agencia de noticias rusa, Ria Novosti, la operación se habría realizado con la moneda rusa, un aspecto que, según ha anunciado la agencia de calificación Fitch, se considerará una suspensión de pagos, aunque Moscú tendría todavía de un periodo de gracia de 30 días para cumplir sus obligaciones. En caso de que esto se produzca, Rusia cometería el primer incumplimiento del pago de la deuda externa desde la Revolución Bolchevique de 1917.

La situación económica y política empuja a miles de rusos a huir

Todas estas situaciones dirigen a la sociedad rusa al aislamiento y a un descenso del nivel de vida. El panorama económico y comercial, unido a la fuerte represión política, está obligando a miles de rusos a abandonar el país en busca de una vida mejor.

Muchos han optado por trasladarse a naciones donde no necesitan visa, como antiguos países soviéticos. A Georgia, por ejemplo, han llegado 25.000 desde la invasión rusa de Ucrania, según informa la BBC. Turquía, un Estado con una gran comunidad rusa, es otro de los destinos por lo que optan los ciudadanos que dejan Rusia.

Un alto número de ciudadanos abandonaron el país a principios de marzo, cuando comenzaron a surgir rumores sobre la supuesta imposición de la ley marcial en Rusia. Tal y como relatan ciudadanos rusos a la BBC, el miedo a las fronteras cerradas, la represión política y el servicio militar obligatorio han sido aspectos claves para que tomar esta difícil decisión.

Por esta razón, muchos de los exiliados rusos han comenzado a considerarse “refugiados”. “No somos turistas, somos refugiados. Nosotros no huíamos de las balas, las bombas y los misiles, sino de la prisión. Si escribiera lo que escribo ahora mientras estoy en Rusia estaría en la cárcel durante 15 o 20 años”, escribió el periodista Boris Grozovski en Facebook.

El régimen ruso ha establecido una fuerte censura en los medios de comunicación desde que comenzó la invasión en Ucrania. Asimismo, de acuerdo con organizaciones de derechos humanos, aproximadamente 15.000 personas han sido detenidas por manifestarse en contra de la guerra.