Eduardo Olmedo Prado y la importancia de los georadares
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Robos sofisticados: Túnel clandestino es hallado en Alemania a metros del banco Volksbank

A escasos metros de la bóveda de una institución bancaria alemana en la localidad de Spenge, fue hallado un misterioso túnel sin dueño. Evidentemente se trataba de un intento de robo al cual los guardias del lugar calificaron como algo digno de una ficción televisiva. Eduardo Olmedo Prado, experto en la tecnología de georadares, comenta que en Chile ya se ha repetido el mismo sistema delictual. “Lo importante es evitar que siga sucediendo”, agrega.

En varias películas se ha visto como preparados delincuentes han perpetrado impresionantes robos ingresando a instituciones bancarias a través de conductos construidos bajo tierra. Una de ellas es “Asalto al banco central”, cinta brasileña basada en uno de los robos más impresionantes del siglo, ocurrido en 2005 en el Banco Central de Fortaleza. 

Allí 35 sujetos construyeron un túnel de 80 metros de largo a cuatro metros de profundidad, el cual llevaba directamente a las bóvedas del banco. Su botín fue de 150 millones de reales de la época, unos 54 mil millones de pesos chilenos actuales.

Robos así han inspirado a delincuentes a emplear la misma técnica, cosa que quedó en evidencia recientemente con un intento de robo ocurrido en la localidad de Spenge, Alemania, cuando un grupo de obreros encontraron un túnel que llevaba directamente a las dependencias del banco Volksbank. 

“Yo diría que prácticamente todos los meses me encuentro con noticias de robos así en todo el mundo. Y no es algo que no nos pase en Chile. En la última década hemos tenido una serie de maniobras delictivas que han sido frustradas por diversos motivos”, señala Eduardo Olmedo Prado, experto en georadares, aparatos muy útiles para la prevención de estos robos. 

Un robo prevenido por suerte

¿Cómo es que los alemanes pudieron percatarse de este túnel? Desde Volksbank indicaron que el grupo de obreros que encontró la construcción clandestina se encontraba realizando labores de mantenimiento en una empresa eléctrica vecina de la sucursal. 

Según pudo consignar el medio germano Berliner Zeitung, los hombres hallaron un área de pavimento extrañamente hundida en un estacionamiento. Al intentar repararla, debajo de ella encontraron una estructura construida de ocho metros de largo y un metro de ancho, protegida por una pequeña puerta con candado. 

 No obstante, según comentaron de la entidad bancaria, es probable que los delincuentes nunca hubiesen llegado a la bóveda, ya que la pared que la rodea está construida con un material muy resistente, difícil de romper con materiales no profesionales. Uno de los guardias del Volksbank comentó: “Es algo que solamente puede ser visto en televisión”.

El “modus operandi” siempre es el mismo

Hecho como el ocurrido en Alemania se repiten en distintos lugares del mundo, en diferentes grados de profesionalismo, pero con modos parecidos. Comúnmente se piensa que los ladrones utilizan simples palas y picotas para realizar un túnel, pero en muchas ocasiones han ido más allá. 

Por ejemplo, el año pasado en la ciudad de Celaya en México, un grupo indeterminado de hombres construyó un túnel digno de película. Se trataba de una instalación de 120 metros de largo, que tenía ventilación, iluminación, zonas de descanso e incluso internet. Algo con bastante tecnología, indicó el medio local Excélsior

Túnel para robar
Cada vez los túneles construidos por los ladrones son más sofisticados. En varias ocasiones son muy similares a los que se suelen ver en minas de todo el mundo.

No obstante, según comenta Eduardo Olmedo, la tecnología puede cambiar, pero el modus operandi siempre es el mismo: “Luego de conseguir los implementos necesarios para comenzar a cavar un túnel, los delincuentes buscan áreas cercanas en donde comenzar las faenas tratando de despertar mínimas sospechas. No obstante, en varios casos los robos son frustrados por errores de planificación”.

¿Puede pasar algo así en Chile?

Nuestro país no ha estado exento de este tipo de casos. El último intento de robo mediante un túnel tuvo lugar en mayo de 2020, cuando un grupo de individuos trató de ingresar a las bóvedas de la empresa de valores Brinks en Coquimbo. Para hacerlo construyeron un camino subterráneo de 42,5 metros de largo. 

Afortunadamente la Policía de Investigaciones logró frustrar sus acciones. No obstante, desde hace años se vienen repitiendo hechos parecidos. 

Uno de los primeros hechos conocidos de este tipo en nuestro país fue el que ocurrió en 2003 cuando carabineros descubrió un túnel de 80 metros de largo cuyo destino era llegar a las bóvedas de un Banco BCI en el sector oriente de la capital. Según las investigaciones de la época, seis individuos se vieron involucrados en el hecho delictual. 

Formas de prevenirlos

Hasta el momento no existe un protocolo claro por parte de las instituciones bancarias para prevenir este tipo de situaciones. En la mayoría de los casos, los robos se ven frustrados por mera casualidad, ya sea porque los delincuentes dejaron un cabo suelto o porque personas cercanas al túnel informaron de ruidos sospechosos. 

“Creo que los bancos deberían realizar una inspección preventiva cada cierto tiempo con el objetivo de encontrar túneles que están en construcción. Una buena forma de hacerlo es a través de georadares, ya que estas máquinas son capaces de ver lo que hay bajo varios metros, sin necesidad de cavar. Es como tomar una radiografía del suelo”, explica Eduardo Olmedo Prado. 

César Solis
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