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La crisis de los microchips

La escasez de semiconductores ha sido de las mayores consecuencias que nos ha dejado esta pandemia y de la cual no se espera una pronta solución.

El inicio de la pandemia y el cambio de la vida cotidiana a una casi completamente online significó, principalmente, dos cosas en materia de tecnología: un aumento en la demanda de artículos digitales para sobrellevar el trabajo, educación y ocio de manera remota; y un freno en la producción en general, incluida la fabricación de microchips o semiconductores.

Con un bajo número del suministro de microchips no es posible la elaboración de los productos electrónicos requeridos en el mercado, o al menos no es factible suplir la vasta demanda de estos. De esta forma, ambos factores han desembocado en una crisis.

Las causas a profundidad

 La gran demanda de semiconductores no sólo radica en la digitalización post pandemia, sino también en otros factores.

La construcción de estructuras para el desarrollo del 5G que se ha dado en el último tiempo, y en varios países, ha necesitado un mayor número de microchips.

De la misma forma, el lanzamiento de las consolas de la nueva generación y nuevas tarjetas gráficas para computadores ha requerido una gran cantidad de estos suministros tecnológicos y, al igual que en las otras industrias afectadas por la escasez, no se ha podido suplir la necesidad de estos productos.

Asimismo, se suma la creciente popularidad de la minería de criptomonedas, motivo por el cual se está demandando en mayor medida los componentes de los equipos informáticos.

Consecuencias

Hablando ahora de las consecuencias, esta crisis ha repercutido de muchas formas, tanto a nivel empresarial como en el vivir cotidiano.

Debido a la poca fabricación, muchos artículos son difíciles de encontrar y cada vez llegan menos a Chile. Ejemplo claro de esto son las tarjetas gráficas y su agotamiento en, prácticamente, todos lados.

Debido a lo anterior, la poca oferta de productos ha causado un aumento en los precios de los distintos artículos escasos. El alza en el valor de los computadores, por ejemplo, ha sido notable durante la pandemia, lo que es grave ya que estos son una herramienta básica y fundamental para desarrollar el trabajo y el estudio de forma remota.

Por otro lado, la falta de microchips ha costado puestos de trabajos en la industria automovilística. La baja producción de autos ha generado que a trabajadores de industrias automotrices, las que hay en España por ejemplo, no se les renueven los contratos.

Este es un impacto directo a la economía y que puede propagarse a otro tipo de productoras como las compañías de electrodomésticos, lo cual si no se revierte afectará a los trabajadores de estas a nivel internacional.

Lamentablemente el escenario es complejo y no existe una solución puesta en marcha. No obstante, se espera que el panorama pueda cambiar a lo largo del 2022, con una reanudación de la elaboración de microchips, para que estos sean distribuidos como suministros para la fabricación de elementos demandados en el mercado.