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Flotilla Gaza: La verdad detrás del secuestro y la lucha humanitaria

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En una reciente edición de «Sentido Común», el director de El Ciudadano, Javier Pineda, tuvo la oportunidad de dialogar con Macarena Chahuán, periodista, profesora de árabe y delegada chilena de la Global Sumud Flotilla. Chahuán compartió su experiencia sobre la crítica situación en Gaza, señalando que los informes de «alto al fuego» no reflejan la realidad cotidiana de los palestinos, ya que al menos cinco personas pierden la vida diariamente debido a la escasez de alimentos y el colapso del sistema sanitario. La periodista enfatizó que, en este contexto tan desolador, los hospitales carecen de los recursos esenciales para atender a los enfermos, lo que perpetúa la miseria que enfrentan a diario.

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Chahuán también abordó el papel de las flotillas marítimas, argumentando que su misión trasciende el simple acto de entregar ayuda humanitaria. Considera que cada viaje es un claro acto político que desafía el bloqueo que Israel impone sobre Gaza desde 2007. Este bloqueo no sólo limita el acceso a alimentos y medicinas, sino que también restringe la libertad de información y la posibilidad de visibilizar la situación de las personas que sufren en la región. La periodista recordó que, a lo largo de los años, Gaza ha dependido en gran medida de la ayuda humanitaria controlada por Israel, enfatizando la duración y la severidad de esta crisis humanitaria.

En cuanto a la flotilla en la que participó, Chahuán indicó que el equipo se encontraba a la espera de zarpar después de enfrentar múltiples complicaciones, incluido el temor a la intervención de las autoridades griegas. Después de una tormenta que afectó su viaje, un grupo de activistas hizo planes para partir, aunque existían tensiones previas relacionadas con la interceptación de embarcaciones. La experiencia de Chahuán dio un giro dramático al ser interceptados en alta mar, donde drones vigilaron el bote y las comunicaciones fueron cortadas de manera ilegal, generando un ambiente de vulnerabilidad e incertidumbre entre los tripulantes.

La interceptación, que Chahuán describió como un «secuestró», incluyó amenazas de violencia por parte de fuerzas israelíes. Salió a relucir el trato inhumano que recibieron durante su detención, donde, a pesar de haber personas mayores y con problemas de movilidad, fueron obligados a permanecer arrodillados con la cabeza hacia abajo. Este traslado en condiciones deplorables abordó la sensación de tortura psicológica, ya que los detenidos estaban desorientados y aislados de la realidad exterior. Chahuán subrayó cómo tales acciones no solo violan el derecho internacional, sino que también demuestran la impunidad con la que actúan las fuerzas israelíes frente a quienes intentan llevar ayuda y generar conciencia sobre la situación de Palestina.

Finalmente, la periodista destacó la angustiante realidad de los detenidos palestinos y la falta de protección de sus derechos humanos. Chahuán manifestó su preocupación por el impacto del sionismo en la política exterior de Chile y la necesidad de que el país mantenga su posición de apoyo a la causa palestina. Subrayó la falta de hechos concretos en su caso de parte del gobierno chileno, aunque reconoció el apoyo recibido de organismos civiles y la delegación chilena en el extranjero. En medio de este panorama, la flotilla, que ya ha zarpado con un mayor número de embarcaciones hacia Palestina, simboliza la resistencia y la solidaridad hacia un pueblo que lucha por su libertad y derechos fundamentales.

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