Durante años atrás, en 2021, Gabriel Boric, entonces diputado, hizo eco de un clamor popular que exigía la refundación inmediata de Carabineros de Chile. Su discurso se alzó con fuerza, desafiando al gobierno de Sebastián Piñera, al que acusaba de complicidad en el deterioro de la institucionalidad policial. En una carta pública fechada el 6 de febrero de 2021, Boric subrayaba que no daba lo mismo quién tuviera el poder, lo que reflejaba su posición crítica ante una policía que, en su opinión, necesitaba una reestructuración profunda. Este llamado marcó un hito en su carrera política, manifestando su compromiso con las demandas sociales que exigían un cambio en la seguridad pública en el país.
A solo un año de aquel pronunciamiento, Boric se proclamó Presidente electo de la República, lo que marcó el comienzo de una nueva reflexión en torno a la seguridad y el rol de Carabineros en la sociedad chilena. La transformación de su discurso es palpable. De exigir la refundación de la policía uniformada, pasó a hablar de reforma y modernización, enfatizando la necesidad de fortalecer a Carabineros ante una creciente ola de violencia y criminalidad que perturbaba el orden público. Este cambio se torna más significativo en el contexto actual donde el crimen organizado ha ganado notoriedad, y la presión ciudadana por una respuesta efectiva en materia de seguridad se ha intensificado en los últimos años.
El pasado 17 de febrero de 2026, Boric recibió la Condecoración «Alguacil Mayor Juan Gómez de Almagro» en la categoría de «Alguacil Ilustre», otorgada por la Dirección General de Carabineros. Esta distinción simbólica, considerada la más alta que puede conferirse a un jefe de Estado, es un reconocimiento del fortalecimiento estructural de Carabineros durante su mandato. Según la resolución oficial, este reconocimiento resalta los esfuerzos de Boric por dotar a la institución con recursos logísticos, humanos y tecnológicos. La condecoración es vista como una forma de legitimar su liderazgo en un tema tan delicado para la sociedad chilena.
El acto de condecoración representa un contraste notable en la trayectoria de Boric. La figura del Presidente, que anteriormente se manifiestaba con firmeza en contra de la institución policial, ahora se presenta en su rol de líder nacional como un defensor de la misma. La reorientación de su postura frente a Carabineros no es un mero capricho político, sino una respuesta a las demandas de una ciudadanía que anhela mayor seguridad y orden en un contexto de crisis. La entrega de la distinción refuerza un cambio en las dinámicas entre el Estado y las fuerzas de seguridad, destacando la necesidad de cooperación y confianza en medio de un escenario desafiante.
La relación entre Boric y Carabineros refleja una compleja intersección entre el poder político y la institución encargada de mantener el orden. Con el tiempo, la figura del Presidente ha evolucionado desde el crítico hacia el reformista, promoviendo un acercamiento que, aunque no exento de controversia, se intenta enmarcar dentro de las exigencias de “resiliencia” y eficacia operativa. Este giro en la narrativa en torno a Carabineros no solo responde a un esquema de reconocimiento, sino también a la imperante necesidad de restaurar la confianza ciudadana en las instituciones. Así, la entrega de la condecoración no solo resalta un cambio personal en la perspectiva de Boric, sino también un paralelismo con los nuevos desafíos que enfrenta Chile en su camino hacia una mayor seguridad y justicia social.








