Vida del General Baquedano
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El General Baquedano, de héroe de guerra a símbolo de una crisis social

El protagonista de uno de los monumentos más conocidos a nivel nacional, se ha convertido en uno de los temas de conversación de 2021 debido a la crisis social chilena. Las protestas del último tiempo se han caracterizado por una violencia nunca antes vista contra la estatua del General Baquedano, un personaje histórico que muy pocos conocen.

El jueves 11 de marzo pasado, tras 93 años, la estatua del General Baquedano fue removida de la plaza que lleva el mismo nombre, la misma que muchos conocen como Plaza Italia y que algunos nombran como Plaza Dignidad. ¿El motivo de su retirada? Los últimos hechos de violencia en contra del monumento asociados a las protestas que semana a semana tienen lugar allí.

Ahora en el lugar, ha sido instalado un muro perimetral en torno a la base de la estatua, con el objetivo de protegerla de futuros ataques en el futuro. Fuera de lo ilógico que pueda resultar esta acción para muchos, lo cierto es que una gran parte de los chilenos no sabe quién es el General Baquedano, cual fue su aporte al país.

A pesar que este punto neurálgico de la ciudad ha sido símbolo de protestas y celebraciones a lo largo de la historia, el rol que cumplió Baquedano ha sido poco difundido. ¿Sus acciones en la Guerra del Pacífico tienen relevancia en el mundo de hoy? Eso lo tendrá que decidir la ciudadanía.

Una carrera militar prematura

Manuel Jesús Baquedano González, nació en Santiago el 1 de enero de 1826. Perteneciente a una familia con tradición militar, desde muy joven se insertó en este mundo al participar en la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana en 1838, cuando solo tenía 12 años. Su buen desempeño en esa cruzada y en las posteriores lo hicieron quedarse en el Ejército hasta 1850.

Tras ese año, luego de haber sido condecorado por el presidente Manuel Montt y alcanzar el grado de Sargento Mayor de la Escolta del Gobierno, tuvo problemas con el alto mando del Ejército y terminó desertando.

El retorno al Ejército y su rol en la Araucanía

Tras haber permanecido varios años retirado y dedicado a la agricultura, en 1870 vuelve a la acción militar cuando el presidente José Joaquín Prieto lo llama para hacerse cargo de uno de los procesos más polémicos de la historia chilena: Las campañas de ocupación de la Araucanía.

Según se escribe en los libros de historia, antes ser reconocido como General Baquedano, Manuel fue reconocido como teniente coronel en 1866, año en que comenzó su labor en el sur. Allí fue el gestor de las campañas de Malleco y de Renaico, lugar en donde según declaraciones actuales del alcalde Daniel Jadue, lideró el genocidio contra los indígenas, la quema y destrucción de aldeas, violación de mujeres y otros hechos terribles en contra del pueblo Mapuche.

No obstante, como ha afirmado el historiador Cristóbal García-Huidobro, las palabras del edil de Recoleta no tienen asidero, ya que no fue Baquedano el encargado de perpetrar esos hechos. El responsable de la ocupación del territorio y de otros hechos sería el Gobierno de la época.

Aunque los historiadores actuales no están alineados. Según ha expresado recientemente la historiadora Consuelo Figueroa, la figura del otrora General Baquedano representa totalmente el objetivo central del proceso liderado por el Gobierno de Prieto, el cual era el exterminio del pueblo Mapuche. Las mismas acciones que se hicieron en el norte del país, se repitieron en el sur.

El momento de gloria del General Baquedano

Estatua del General Baquedano

No obstante, el estado de gracia para Manuel Baquedano llegó en 1879 con el comienzo de la Guerra del Pacífico, la cual que se extendió hasta 1883. Allí le tocó ser quien dirigió las acciones en una de las últimas campañas de la Guerra, precisamente en la toma de Lima, capital del principal enemigo para Chile.

Su estatus luego de su victoria y sus vinculaciones al Partido Conservador, lo motivaron a presentarse como candidato presidencial en 1880, pero finalmente le cedió su puesto a quien resultaría electo posteriormente, Domingo Santa María. 

Sin embargo, más adelante cuando estalló la Guerra Civil en 1981 y el presidente José Manuel Balmaceda desertó para entrar en la clandestinidad, este último nombró al General Baquedano como Jefe de la Nación. No obstante, este “fierro caliente” que le entregó Balmaceda no permitiría a Baquedano ejercer su nuevo cargo, ya que con la llegada de las tropas Congresistas al palacio de Gobierno, el General confirmó su rendición y entregó el poder. Seis años después, fallecería a los 71 años.

De “monumento pedido por la gente” al odio actual

En los libros de historia que hablan de la estatua del General Baquedano, se suele mencionar que la obra esculpida por Virginio Arias con la ayuda del arquitecto Gustavo García, no fue gestionada por el Gobierno o ninguna entidad pública. Lo cierto es que, fue un grupo de personas que donó el dinero para construirla 30 años después de la muerte del militar, inaugurándola el 18 de septiembre de 1928.

Sin embargo, el estatus que tenía Baquedano de héroe de guerra no duró mucho tiempo en la memoria colectiva de la gente, como si lo hizo, por ejemplo, la hazaña de Arturo Prat Chacón. Hoy en día la discusión se ha instalado en la agenda nacional, en donde personas están a favor de remover la estatua para siempre de este punto de la capital y otro, al parecer más reducido, pide que se conserve allí.

Opiniones como las del alcalde Daniel Jadue se han extendido por las redes, en donde una gran cantidad de internautas comparten la visión del político, aquella que atribuye que la figura del General Baquedano no debería ser honrada en la época actual, ya que no representa los ideales presentes hoy en día y su labor como líder en procesos como la Pacificación de la Araucanía no ayudan mucho a formar una muy buena imagen de él.

César Solis
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