La figura de Jorge Quiroz ardió en Playa Ancha la noche del domingo 5 de abril, en un evento que se convirtió en símbolo del descontento popular contra las decisiones económicas del gobierno de José Kast. Miles de porteños se reunieron en la Plaza Waddington para llevar a cabo la tradicional quema de Judas, un rito que combina la sátira política con la religión, y que este año se enfocó específicamente en cuestionar el manejo de la economía por parte del gabinete ministerial. La figura del ministro Quiroz, presentada con un cartel que decía «Alto en Colusión», se erigió como el epítome del descontento social que atraviesa el país.
Los asistentes al evento manifestaron su frustración por el aumento en los combustibles y la gestión de los recursos públicos, cuyo manejo ha generado controversia en los últimos meses. A diferencia de años anteriores, la atmósfera fue de crítica palpable, en medio de canciones, bailes y discursos que clamaban justicia ante los reclamos económicos. Un aspecto notable del evento fue la tensión que rodeó la seguridad, con un aumento en las medidas de protección debido al clima político actual. Sin embargo, la comunidad de Playa Ancha logró mantener el carácter familiar de la jornada, demostrando que la plaza sigue siendo un espacio vital para la libre expresión en medio de la agitación social.
El acto superó las expectativas en cuanto a participación y emotividad, resaltando la vigencia de la quema de Judas como un mecanismo de protesta contra figuras del poder local y nacional. En años anteriores, las figuras quemadas incluyeron a personajes destacados como la exalcaldesa Cathy Barriga y el propio presidente en 2018, lo que pone de relieve un patrón de resistencia cultural en Valparaíso. La alcaldesa de la ciudad, Camila Nieto, celebró la actividad como una forma de reactivar la identidad local y contribuir a la economía en un momento donde se evidencia una necesidad de cohesión comunitaria.
Para los vecinos de Playa Ancha, la quema de Judas no es simplemente una tradición, sino una manifestación anual que simboliza el rechazo a las injusticias sociales y un acto de purificación colectiva a través del fuego. Este antiguo rito de justicia popular ha sido clave para expresar de manera creativa el descontento hacia gobiernos que, en ocasiones, parecen indiferentes a las necesidades del pueblo. El evento concluyó sin incidentes importantes, reafirmando que las tradiciones populares en Valparaíso son una forma de resistencia cultural que no se detiene, independientemente de las circunstancias políticas.
La imagen del ministro Quiroz ashada y reducida a cenizas representa un mensaje contundente de un Chile que observa con desconfianza las decisiones que emanan desde el corazón del gobierno. A medida que las llamas consumieron la figura, quedó claro que la voz del pueblo no está dispuesta a ser silenciada, y que eventos como la quema de Judas son esenciales para el ejercicio de la crítica social. Así, Playa Ancha se mantuvo firme en su compromiso de recordar que la cultura y la tradición son poderosas herramientas de resistencia frente a la adversidad y la injusticia.








