El geógrafo físico Marcelo Lagos ha lanzado una fuerte crítica a las políticas gubernamentales que recortan el presupuesto destinado a la ciencia, denuncia que se agudiza con la llegada de José Antonio Kast a La Moneda en Chile. En una reciente conversación con el programa «Contigo en la mañana», Lagos enfatizó que «La ciencia es vital y hay formas de gobernar que evidentemente atacan la ciencia», refiriéndose a las implicaciones negativas que estos recortes podrían tener para el avance del conocimiento y la tecnología en el país. Su llamado a la importancia de la inversión en ciencia se hace especialmente relevante en un contexto global donde los desastres naturales como el reciente terremoto en Japón destacan la necesidad de contar con infraestructura y tecnología avanzada para la prevención y respuesta a emergencias.
Durante su intervención en el matinal, Lagos no solo comentaba sobre el temblor de 7.7 en Japón, sino que también realizaba un paralelismo con la precaria infraestructura de alerta sísmica en Chile. A diferencia de Japón, donde la coordinación entre las autoridades y la emisión de alertas por parte de medios de comunicación es eficaz y rápida, en Chile se carece de sistemas tecnológicos avanzados, como potentes radares, que faciliten pronósticos precisos y una respuesta ágil ante situaciones de riesgo. Esto, lamentó Lagos, se traduce en menos seguridad para la población chilena, que podría beneficiarse enormemente de estos recursos.
La situación en torno a la ciencia y la tecnología no es exclusiva de Chile. En Estados Unidos, por ejemplo, los recortes impulsados por la administración de Donald Trump han llevado el sistema científico al borde de una crisis. Lagos refirió su descontento al mencionar las decisiones políticas que priorizan el recorte de presupuestos y la eliminación de fondos, lo que afecta directamente la investigación científica básica. Expresó una clara preocupación ante el desfinanciamiento de instituciones críticas como los Institutos Nacionales de Salud (NIH), que son fundamentales para avanzar en áreas científicas y de salud pública.
A medida que la conversación se profundizaba, la meteoróloga Allison Göhler planteó interrogantes sobre la justificación de estos recortes, a lo que Lagos respondió de manera contundente, evidenciando cómo tales decisiones afectan a largo plazo el progreso de la sociedad. En esta senda de críticas, el geógrafo hizo eco de la frustración y el descontento de muchos jóvenes científicos que ven en estas políticas un obstáculo para el futuro de su carrera y del conocimiento en el país. «Cada vez sigue cortando más presupuesto para ciencia, y por lo tanto disfruten lo votado», afirmó Lagos, en un claro llamado a reflexionar sobre las consecuencias de estas decisiones políticas.
Además del caso chileno, la crisis del sistema científico también afecta a países vecinos como Argentina, donde el presidente Javier Milei ha aplicado medidas de recorte drásticas en el sector de ciencia y tecnología, generando la pérdida de miles de empleos. Con un presupuesto reducido en más de un 50% para la investigación, los científicos argentinos enfrentan una dura realidad. Así, las críticas de Lagos resuenan en un panorama más amplio, donde la inversión en ciencia y tecnología se ve constantemente amenazada por decisiones políticas que priorizan otros sectores, dejando a la investigación y el progreso científico en un segundo plano.








