El 1 de abril, las organizaciones sindicales del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (Mincap) emitieron una declaración pública en la que se pronunciaron en contra de la reducción presupuestaria superior al 3% impuesta por el gobierno de José Kast. Esta medida ha generado una profunda preocupación entre los funcionarios, quienes advierten que impactará negativamente en los servicios que se ofrecen a la ciudadanía. La situación de alerta nacional abarca desde Arica hasta Magallanes y tiene como objetivo llamar la atención de las autoridades sobre las serias consecuencias que estos recortes pueden tener en la cultura y el patrimonio del país.
Jorge González San Martín, presidente nacional de ANFUCULTURA, expresó la necesidad de que el ministro Francisco Undurraga reconsidere tanto sus declaraciones como sus acciones. El dirigente subrayó que el presupuesto del Mincap es el tercero más bajo de todos los ministerios de Chile y con una reducción adicional se pone aún más en riesgo la operatividad de la cartera. Esta situación ha llevado a los sindicatos a demandar un diálogo abierto y constructivo con el gobierno, destacando que los recortes se traducen en una limitación severa de los recursos disponibles para programas esenciales que benefician a la sociedad.
Por su parte, Alejandra Cerda, presidenta de ANFUPATRIMONIO, hizo un llamado a los responsables de la toma de decisiones para que reflexionen sobre las implicaciones de la disminución de fondos en el Servicio del Patrimonio. Cerda advirtió que estos recortes afectarán no solo el acceso de la ciudadanía a la memoria y la identidad cultural, sino también la labor esencial de conservar y promover el patrimonio nacional. La dirigenta enfatizó la importancia del trabajo del ministerio en el desarrollo cultural del país, resaltando que un recorte en este ámbito es una inversión a la baja en el futuro de la sociedad chilena.
El comunicado conjunto de varias agrupaciones sindicales también rechazó la narrativa impulsada por algunos sectores del gobierno que sostienen la existencia de un «Estado quebrado.» Esta idea fue calificada como falsa e irresponsable, y se denunció que los recortes estaban impulsados por una agenda ideológica, particularmente en relación a la reducción de fondos para sitios de memoria, que son vitales para la defensa de los Derechos Humanos. Además, se alertó sobre la amenaza de despidos y la falta de un diálogo efectivo con las organizaciones, lo que genera un clima de incertidumbre en los trabajadores del ministerio.
Finalmente, los líderes sindicales invitaron al ministro Undurraga a conocer de primera mano la situación de museos, bibliotecas y archivos, muchos de los cuales enfrentan problemáticas severas en términos de infraestructura y recursos. El estado de alerta nacional tiene como objetivo proteger no solo la libertad de creación, sino también asegurar que la inversión en cultura sea vista como fundamental para el desarrollo del país. La defensa de un servicio de calidad en el ámbito cultural es crucial, y los sindicatos están decididos a luchar por ello, manifestando que la cultura no es un lujo, sino una necesidad social.








