Un hecho sin precedentes ha sacudido la Novena Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, luego de que se expusiera el uso de una herramienta de inteligencia artificial (IA) para redactar la parte considerativa de una sentencia relacionada con un procedimiento ejecutivo. La causa, caratulada como «MITARAKIS/CORREA (LTE)», se centró en una deuda de US$54.573,18 respaldada por un pagaré. Lo sorprendente de esta situación no solo radica en el uso de la IA, sino en que dentro del expediente se encontraron instrucciones específicas sobre cómo debía elaborarse el fallo, revelando un uso que trasciende los límites de la práctica judicial tradicional.
La controversia comenzó tras el ingreso de la causa el 7 de octubre de 2024 y la posterior decisión del Undécimo Juzgado Civil de Santiago de aceptar la demanda presentada por una empresa agrícola. Al no recibir el pago correspondiente al vencimiento del pagaré en marzo de 2022, la compañía decidió recurrir a los tribunales. Sin embargo, fue el recurso de apelación lo que llevó la causa a la Corte de Apelaciones, donde se confirmó el fallo de primera instancia, a pesar de que el documento del fallo revelaba el uso de la IA y el prompt utilizado para crear la sentencia.
Según reportes de BioBioChile, la Corte de Apelaciones, al enterarse del uso de inteligencia artificial en el proceso, ha tomado medidas inmediatas, pidiendo un informe adicional sobre el documento en cuestión. Este hecho ha generado un importante debate sobre la ética y la legalidad del uso de estas tecnologías en el sistema judicial. A pesar de los avances en el ámbito de la IA, el Colegio de Abogados de Chile ha advertido que no existe todavía una regulación específica para su implementación en el ámbito judicial, lo que plantea serias interrogantes sobre su impacto en la administración de justicia.
Las reacciones ante esta situación han sido diversas. Por un lado, algunos expertos en derecho ven con preocupación la posibilidad de que la IA sustituya el juicio humano y la experiencia jurídica en un ámbito donde las decisiones tienen consecuencias significativas. Por otro lado, también hay voces que apuntan al potencial de la IA como herramienta de apoyo para mejorar la eficiencia y la eficacia en la tramitación de casos. La Academia Judicial ha afirmado que si bien la IA debería considerarse, su aplicación debe estar sujeta a normas claras que garanticen la transparencia y eviten sesgos asociados a su uso.
La controversia generada por el uso de tecnología en la elaboración de sentencias pone de relieve la necesidad de establecer una normativa sólida que regule la aplicación de herramientas de inteligencia artificial en la justicia. Sin un marco legal adecuado, existe el riesgo de comprometer los principios fundacionales de imparcialidad y justicia en un sistema que, a pesar de sus retos actuales, debe seguir priorizando la intervención del ser humano en la resolución de conflictos. Este caso podría ser un punto de inflexión en cómo se integran las nuevas tecnologías en el proceso judicial de Chile.








