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Video racista Trump desata polémica y condena de críticos

El viernes 6 de febrero de 2026, el presidente Donald Trump provocó una fuerte reacción pública al publicar un video en su red social Truth Social que presentaba al expresidente Barack Obama y a la ex primera dama Michelle Obama de manera racista, representándolos como simios. Este controvertido meme se encontraba inserto dentro de un video más extenso que divulgaba teorías de conspiración sobre las elecciones presidenciales de 2020. A pesar de que la Casa Blanca intentó desviar la controversia argumentando que la publicación fue realizada por error por un miembro del personal, rápidamente se descubrió que Trump frecuentemente comparte sus propios contenidos, lo que hizo que esta explicación se debilitara considerablemente.

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La indignación ante el video racista fue inmediata, tanto desde el ámbito político como social. Gavin Newsom, gobernador de California, utilizó la plataforma X para calificar el comportamiento del presidente de «repugnante», instando a que los republicanos lo denunciaran. Aunque el video fue eliminado más tarde, la declaración de Newsom resaltó la gravedad del incidente y la necesidad de una respuesta clara y unificada ante el racismo. La situación generó un debate sobre la responsabilidad de los líderes en el discurso público, especialmente en una tensión racial que ha permeado la política estadounidense durante años.

La crítica llegó incluso desde dentro del Partido Republicano, con el senador Tim Scott expresando su horror ante el contenido del video, afirmando que era lo más racista que había presenciado en la Casa Blanca. Scott instó a Trump a retractarse, mientras que otro senador, Roger Wicker, catalogó el video como «totalmente inaceptable», exigiendo una disculpa formal. Los numerosos llamados a la condena desde diversas figuras políticas reflejan una preocupación creciente sobre cómo tales manifestaciones de racismo pueden perpetuar divisiones sociales y políticas en el país.

En un giro inesperado, Trump no se retractó de su publicación ni mostró arrepentimiento. En declaraciones posteriores, el presidente afirmó que no había cometido ningún error y no consideraba necesario ofrecer disculpas. Este episodio no actúa como un aislante, sino que se suma a un patrón de conducta que se ha ido desarrollando a lo largo de su mandato, donde el uso de la tecnología y la desinformación se ha convertido en un método frecuente para él, particularmente en su continua rivalidad con Obama.

Roberto Merken, un usuario de redes sociales en Chile, emitió sus reflexiones sobre este incidente, advirtiendo sobre el peligro de la deshumanización del «otro» como se vivió en el pasado con el nazismo. Esta interacción, en la que líderes políticos recurre al odio racial y la humillación como estrategia, alimenta una peligrosa retórica. Merken concluyó que las acciones de Trump representan no un acto de humor, sino un manifiesto de racismo y autoritarismo, instando a una condena significativa y unida para prevenir la normalización de este tipo de discursos en la política actual.

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