A menos de un mes del próximo Viernes Santo, que se celebrará el 3 de abril, la controversia sobre si esta fecha debe ser considerada como un feriado irrenunciable ha resurgido con fuerza en el ámbito chileno. En 2025, importantes cadenas de retail, como Falabella, Paris y Ripley, abrieron sus puertas durante esta significativa conmemoración cristiana, lo que desató un intenso debate público. Las opiniones se han dividido entre quienes defienden la libertad de comercio y aquellos que consideran que la apertura de tiendas en un día de importancia religiosa es inapropiado, ya que pone en riesgo la tradición y el respeto hacia las prácticas religiosas de la comunidad.
El arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí Garib, ha sido uno de los principales exponentes en contra de la apertura de tiendas el 3 de abril. En declaraciones recientes, Chomalí llamó a las grandes cadenas a cerrar sus puertas en esa fecha, argumentando que son los trabajadores más vulnerables quienes se ven presionados a laborar en un día que debería ser de reflexión y recogimiento. «Se me han acercado muchos sindicatos que están preocupados porque ya los están presionando para que vayan a trabajar», afirmó el arzobispo, evidenciando la preocupación que sienten las comunidades sobre el impacto que estas decisiones comerciales tienen sobre la clase trabajadora.
En respuesta a las preocupaciones expresadas por el arzobispo, la presidenta de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Susana Jiménez Schuster, planteó un discurso en defensa de la apertura durante días festivos. Jiménez sugirió que la existencia de feriados irrenunciables afecta negativamente tanto la actividad comercial como las oportunidades para los colaboradores, quienes podrían beneficiarse de trabajar en días con mayor afluencia de consumidores. La empresaria argumentó que prohibir el trabajo en estas fechas podría llevar a una mayor informalidad en el sector, lo que complicaría aún más el panorama económico.
Asimismo, la presidenta de la CPC indicó que ha recibido feedback de los propios trabajadores, quienes, según ella, a menudo requieren laborar en feriados para aumentar sus ingresos. De esta manera, Jiménez concluyó que es necesario repensar la política de feriados irrenunciables y abogó por eliminar la irrenunciabilidad de estos días. «Los propios colaboradores muchas veces así lo requieren porque son días de mayores ventas y eso también se traduce en sus propias remuneraciones» destacó, sugiriendo que esto podría contribuir a una mejor situación económica para todos.
Las palabras de Jiménez se produjeron tras una reunión con diversas entidades representativas del comercio y la industria, incluyendo la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CNC). En este contexto, las preocupaciones sobre las recientes legislaciones y directrices laborales, como la reducción de la jornada a 40 horas, también fueron abordadas. La empresaria hizo hincapié en la necesidad de permitir flexibilidad en la aplicación de estas normativas, particularmente para las pequeñas y medianas empresas que podrían enfrentar dificultades ante cambios abruptos en la legislación laboral.








