El sábado 25 de abril, en la sede de Catedral N°2091 de Santiago Centro, tuvo lugar una histórica reunión de 118 maestros y maestras de la Gran Logia Mixta para juzgar a su gran maestro, Wenceslao Leiva Catalán. Este, quien asumió el cargo el 4 de enero de 2025, enfrentó un proceso interno tras una denuncia de acoso sexual. Tras casi seis horas de deliberación, el pleno decidió su remoción con 77 votos a favor, 33 en contra y dos nulos. La decisión no sólo representa un cambio de liderazgo, sino que también revela un entorno de complicidades y silencios en la organización masónica que amenazan con manchar aún más su reputación.
Durante la asamblea, además de la votación por la remoción de Leiva, emergieron dos nuevas denuncias que complicaron aún más su situación. Las acusaciones, que involucran presuntos actos de acoso sexual cometidos anteriormente, fueron presentadas por la abogada de la denunciante ante los presentes. Este proceso de deliberación, que comenzó al mediodía y se extendió hasta las 18:30, evidenció un ambiente tenso y cargado de emociones, donde la magnitud de las acusaciones causó conmoción entre los miembros de la logia. La revelación de estas nuevas denuncias sugiere que el problema puede ser más profundo y extendido de lo que inicialmente se creía.
Fuentes consultadas por Fast Check han indicado que rumores sobre el comportamiento de Leiva circulaban dentro de la logia desde 2022, lo que pone en tela de juicio los mecanismos de denuncia y la protección de las víctimas en la organización. Una fuente anónima señala que existe un «silencio cómplice» dentro de la masonería, que busca mantener un estatus y estructuras de poder inalterados. Este contexto genera una pregunta crítica sobre el efecto de las denuncias graves en un ámbito que, hasta ahora, ha tratado de mantener sus conflictos internos y evitar que sean llevados ante la justicia ordinaria.
El apoyo recibido por Leiva, reflejado en los 33 votos en contra de su remoción, dejó a muchos asistentes en estado de shock. A pesar de la gravedad de las acusaciones, parece que ciertos sectores dentro de la logia todavía respaldan al ex gran maestro, lo que confirma la existencia de profundas divisiones en la organización respecto al manejo de estos casos. Esta situación plantea interrogantes sobre cómo se tomarán decisiones futuras y sobre la cultura de protección que puede existir en torno a figuras de autoridad dentro de entidades como la Gran Logia Mixta.
Wenceslao Leiva, un hombre de 70 años y con casi dos décadas de vinculación a la Masonería, no solo se enfrenta a acusaciones de acoso, sino también a críticas por su postura política. Con conexiones con sectores de derecha y críticas feroz a la senadora Fabiola Campillai, sus opiniones han generado controversia y división incluso dentro de su círculo cercano. La caída del gran maestro trae a la luz no solo la compleja trama del acoso dentro de su organización, sino también la necesidad de un examen profundo y honesto sobre cómo se gestionan los conflictos internos y la justicia entre sus miembros. La gran logia deberá abordar estas cuestiones con prontitud, ya que el prestigio y la confianza de la organización están en juego.







