La Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) ha emitido un contundente aviso sobre el estado de la seguridad en Chile, señalando que el país está “perdiendo la batalla contra la inseguridad”. En un comunicado, la CPC destaca que la delincuencia y el crimen organizado están ganando terreno, afectando tanto la seguridad pública como la calidad de vida de los ciudadanos. La vulnerabilidad de muchas áreas ha llevado a una sensación de impotencia, ya que el narcotráfico y otras actividades ilícitas continúan creciendo con poco control por parte del Estado, lo que ha resultado en un considerable aumento en la violencia y las muertes asociadas a estos delitos.
El organismo empresarial advierte que esta situación ha cambiado drásticamente los hábitos de vida de los chilenos, obligándolos a restringir sus movimientos y limitar su libertad personal. Según la CPC, esta inseguridad tiene repercusiones directas en la actividad económica del país, ya que crea un ambiente de temor que ahuyenta a los inversores y pone en riesgo miles de empleos. La amenaza del crimen crece, y con ello, la posibilidad de un desarrollo sostenible para Chile se ve comprometida. «No hay progreso posible en un país donde el miedo impide el normal funcionamiento de la sociedad», reiteran en su pronunciamiento.
Frente a esta crítica situación, la CPC hace un llamado urgente al Estado para que tome medidas efectivas y se acomode a la gravedad de la crisis de seguridad. En su comunicado, exigen el fortalecimiento de las instituciones encargadas del orden público y la implementación de estrategias que permitan una mejor inteligencia y persecución penal. Además, critican la falta de respaldo legal y equipamiento adecuado para las fuerzas policiales, lo que, según ellos, limita considerablemente su capacidad de actuar en la protección de los ciudadanos.
La CPC también enfatiza la necesidad de que el sector privado y el Gobierno colaboren en la búsqueda de soluciones. Insisten en que es imperativo considerar con seriedad las propuestas que este sector ha presentado en diversas ocasiones. «Chile no puede esperar más. La seguridad es un derecho fundamental y una condición esencial para el bienestar y el futuro del país», insiste la multigremial. La sensación de urgencia es clara; ya no se puede permitir que la violencia siga dictando la pauta en la vida cotidiana.
Finalmente, la CPC hace un llamado resolutivo a las autoridades para que asuman su responsabilidad y actúen decididamente para restablecer la paz y la tranquilidad que han caracterizado a Chile en otras épocas. «No podemos seguir lamentando víctimas sin ver soluciones concretas», concluyen. La multigremial exige que la cuestión de la seguridad se convierta en una prioridad en la agenda pública y legislativa, subrayando la necesidad de un enfoque integral que abarque tanto la prevención como la sanción del crimen.








