En la cárcel de Concepción, se han denunciado preocupantes condiciones carcelarias que afectan a cinco integrantes del pueblo lavkenche, quienes sufren un encierro de 22 horas diarias sin haber enfrentado un juicio. Según informes de defensores de derechos humanos, estos comuneros se encuentran bajo un régimen de aislamiento severo e incomunicación, manteniéndose en la misma situación durante varios meses, a pesar de que aún permanecen como imputados bajo prisión preventiva. Esta situación ha generado una ola de críticas y llamados a la acción tanto a nivel nacional como internacional.
Defensores de los derechos de los prisioneros han calificado este régimen de encierro como una «institucionalización del castigo previo», acusando a Gendarmería de Chile de exceder sus atribuciones y de violar tratados internacionales sobre el trato a prisioneros. Según estas autoridades, las condiciones actuales no solo son discriminatorias, sino que también buscan quebrar la voluntad de los Prisioneros Políticos Mapuche (PPM). Las consecuencias de este aislamiento, afirman, tienen un impacto negativo en la salud mental de los internos y obstaculizan la preparación de sus defensas legales, vulnerando así sus derechos básicos.
Auka Castro, werken de los presos políticos mapuche, expresó a El Ciudadano su preocupación sobre la precaria situación que enfrentan los cinco detenidos. Castro destaca que estos comuneros están siendo juzgados no por sentencias, sino por la notoriedad pública de las causas en su contra. Según él, el régimen de aislamiento impuesto desde el principio de sus detenciones busca generar un castigo anticipado, lo que resulta en una grave violación del principio de presunción de inocencia. Este contexto ha llevado a las comunidades y lof mapuche del Meli Witxan Mapu a convocar movilizaciones para visibilizar la crisis en la que se encuentran sus miembros encarcelados.
En medio de estas demandas, Castro denunció que, además del régimen de aislamiento, se ha intentado imponer a los presos políticos el uso de uniforme, situación que contraviene su derecho a usar sus vestimentas tradicionales como el trarilonko y la makuñ. Esta medida ha resultado en castigos arbitrarios de hasta doce veces para quienes se niegan a ajustarse a las normas impuestas. Esto refleja una discriminación hacia los prisioneros mapuche, ya que similar trato no se aplica a detenidos por otras identidades, como evangélicos, lo cual intensifica la crítica hacia la gestión del sistema penal en el país.
El caso de los cinco detenidos en Concepción resalta una problemática más amplia, que involucra la prolongación de la prisión preventiva en casos relacionados con el conflicto territorial en la Macrozona Sur. Esto se considera una constante que refleja un tratamiento discriminatorio hacia los prisioneros mapuche, lo que ha llevado a activistas y organismos de derechos humanos a levantar la voz en contra de estas violaciones. Con las comunidades mapuche organizándose para exigir un trato digno y respetuoso, la situación en el penal de Concepción sigue en el centro de atención a medida que crecen las exigencias por condiciones más humanas y la libertad de los imputados.







