La reconocida actriz y exministra Paulina Urrutia ha vuelto al escenario chileno con una conmovedora jornada organizada por estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Este evento, enmarcado en el Día Nacional del Teatro, ha servido de plataforma para que Urrutia reflexione sobre el papel fundamental del arte en la sociedad chilena y sobre cómo esta disciplina puede influir en el contexto político y cultural actual. Durante su intervención, enfatizó la necesidad de que los artistas mantengan una «clara conciencia epocal» ante los desafíos que enfrenta el país, invitando así a sus colegas a estar atentos y comprometidos con la realidad que los rodea.
Urrutia, con su característico fervor, expresó que «los artistas estamos atentos a lo que ocurre en nuestro entorno y a los desafíos presentados por el nuevo gobierno». Esta declaración refleja su inquietud por la dirección política que toma Chile y pone sobre la mesa la relevancia del arte como una herramienta para fomentar una sociedad más justa y solidaria. La exministra destacó la alarmante pérdida de relevancia del teatro contemporáneo, argumentando que se ha acoplado demasiado a las dinámicas del poder actual, y puso en duda la capacidad que tienen los artistas para influir en la transformación social que tanto anhelan.
No obstante, Urrutia no se limitó a criticar el estado actual del teatro, sino que también cuestionó la enseñanza tradicional del arte dramático en las escuelas. Afirmó que esta metodología arcaica no solo limita la formación de los nuevos talentos, sino que aleja a los estudiantes de un enfoque contemporáneo que integre diferentes disciplinas. En su intervención, subrayó que el arte es clave en la construcción de una sociedad más rica y diversa, señalando que permite a las personas desarrollar una mejor comprensión de su realidad y de los contextos en los que viven.
La artista también compartió su propio viaje personal en el escenario después de haber enfrentado un difícil tratamiento contra un cáncer de mama. Su regreso al teatro, ahora con la obra «Proyecto Villa», la ha llevado a reflexionar sobre su vida y la historia reciente de Chile, particularmente sobre los centros de detención y tortura de la dictadura. «Se acaba una vida. Yo eso siento. Y ahora que sigo viviendo, sin lugar a dudas, esa vida se terminó», reveló, mostrando cómo su experiencia con la enfermedad la ha transformado y la ha impulsado a valorar el arte como una herramienta de conexión y conciencia colectiva.
Finalmente, Urrutia ofreció una crítica profunda sobre las políticas culturales y el impacto del estallido social en el panorama artístico chileno. En una reflexión contundente, afirmó que el mundo del arte ha fracasado en la creación de espacios de diálogo urgente para los jóvenes, recordando que su misión debe ser la de asegurar que todos tengan voz. «No trabajamos para eso, trabajamos para que la gente joven tuviera espacio para decir lo que creía», concluyó, reafirmando su compromiso con un arte que no solo entretenga, sino que también inspiri y movilice a la sociedad. Estas palabras de Urrutia resuenan con la necesidad de un arte que se alza sobre las cenizas de la historia, buscando siempre construir futuro.








