El suroccidente de Colombia ha sido sacudido por un nuevo atentado terrorista que ha dejado una profunda huella de dolor en la población. En el municipio de Cajibío, Cauca, un ataque con explosivos contra un bus de servicio público ha resultado en la trágica muerte de al menos siete personas y más de 20 heridas. Este evento, que se produjo en la vía Panamericana, en el sector conocido como El Túnel, ha generado una alarmante respuesta nacional y ha intensificado el clamor por la paz en una región marcada por la violencia.
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, ha calificado este acto de violencia como un ataque indiscriminado contra la población civil, enfatizando la gravedad de la situación en su cuenta oficial de redes sociales. «Es una tragedia que nos desgarra como sociedad», expresó, reflejando el sentimiento de angustia que embarga a la comunidad tras el suceso. Las investigaciones iniciales apuntan a que grupos armados al margen de la ley son responsables del ataque, resaltando una vez más la volatilidad del entorno en el que viven muchas comunidades colombianas.
Ante esta crisis, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) ha emitido un comunicado en el que se declara en Minga Humanitaria permanente. En su declaración, el CRIC manifiesta su rechazo a los actos violentos y denuncia que las comunidades indígenas son las que más sufren las consecuencias de estos conflictos. En su mensaje, se destaca que este atentado forma parte de una cadena de ataques recientes que han intensificado un panorama de riesgo y vulnerabilidad para las poblaciones locales.
El presidente Gustavo Petro ha condenado el ataque categóricamente, calificando a los perpetradores de terroristas y narcotraficantes. En sus declaraciones, Petro subrayó que el terrorismo se utiliza como un medio para generar miedo en la población y ocupar el poder mediante la violencia. El mandatario instó a la comunidad internacional a prestar atención a esta amenaza y a perseguir a los responsables de este crimen con la mayor contundencia posible, llamando a los organismos de justicia a actuar frente a estos actos atroces.
Las autoridades continúan con las investigaciones y están llevando a cabo operativos para dar con los responsables del ataque. En medio de la devastación y la incertidumbre, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo han prometido un pronunciamiento oficial sobre la identificación de las víctimas. A medida que más información sale a la luz, la nación observa con miedo y esperanza, esperando un cambio radical en la situación de seguridad que ha plagado a Colombia por tanto tiempo.








