En un reciente informe, el meteorólogo Iván Torres ha proporcionado nuevas proyecciones sobre el clima global y sus implicaciones para Chile, destacando la preocupación por el calentamiento sostenido de los océanos. Torres enfatizó que las estimaciones sugieren que el aumento de la temperatura del océano podría continuar hasta 2027, advirtiendo que el año 2026 podría convertirse en el más caluroso jamás registrado. Estos análisis, sustentados por datos de la Organización Meteorológica Mundial, sugieren que el fenómeno de «El Niño» podría manifestarse de manera significativa en el corto plazo, un evento que podría alterar drásticamente las condiciones meteorológicas en diversas regiones, incluida Chile.
Según Torres, existe una probabilidad del 40% de que «El Niño» se presente entre mayo y julio de 2026, cifra que podría aumentar hasta un 80% después de ese periodo. Esta elevación en las probabilidades de ocurrencia del fenómeno implica que Chile podría enfrentarse a importantes modificaciones en su clima. «El Niño» se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Océano Pacífico tropical, lo que conduce a cambios profundos en las temperaturas y patrones de precipitación, impactando a distintas zonas del país de formas variadas.
Referente a las posibles consecuencias en territorio chileno, el meteorólogo aclaró que la presencia de «El Niño» se traduce generalmente en un aumento de las temperaturas y precipitaciones. Torres especificó que, en particular, se prevén lluvias intensas en la zona centro y sur del país. También se refirió a la dinámica atmosférica relacionada con este fenómeno, donde se establece una alta presión en el área austral y presión subtropical en el Océano Pacífico, creando un «callejón» que favorece la llegada de sistemas frontales a lo largo de las regiones desde Coquimbo hasta Puerto Montt, aumentando así la actividad meteorológica en esas áreas.
Mirando hacia el futuro, Torres enfatizó que el invierno de 2026 podría presentar un incremento en las precipitaciones en toda la zona central del país. Se espera que este invierno, aunque probablemente menos extremo en términos de temperaturas, conlleve riesgos adicionales como avalanchas o aludes debido a las mayores lluvias. Sin embargo, el meteorólogo también destacó que un aspecto positivo de este fenómeno es que las lluvias tienden a concentrarse principalmente en el invierno, lo cual, en términos hidrológicos, podría ser beneficioso para la recarga de acuíferos y el suministro de agua en las temporadas posteriores.
Con estos nuevos pronósticos, la comunidad científica y la población en general deben prepararse para posibles cambios significativos en el clima. La previsión de un «El Niño» más intenso de lo habitual pone de manifiesto la necesidad de fortalecer las infraestructuras y los planes de emergencia que puedan mitigar los efectos adversos de un invierno con lluvias intensas. La colaboración entre las autoridades, meteorólogos y la población será crucial para enfrentar los desafíos climáticos que se avecinan, garantizando así una mejor preparación ante las inclemencias del tiempo.







