En medio del aumento del costo de vida en Chile, los gastos comunes se han transformado en un verdadero desafío para quienes residen en departamentos. Recientemente, ADN Radio reportó que en la Región Metropolitana, las alzas en estos costos han superado el 20%. Esta situación, que afecta tanto a arrendatarios como a propietarios, está generando una creciente preocupación por la sostenibilidad financiera de las comunidades de vecinos. Según la plataforma ComunidadFeliz, el problema es alarmante y se agrava por el incremento de los gastos operacionales y de personal.
Un estudio realizado por Assetplan destaca que en algunas comunas de la capital, los costos de mantención han experimentado un aumento de hasta un 17% en solo un año. Este aumento es un reflejo directo de las dificultades que enfrentan los edificios para mantener su infraestructura y servicios ante la inflación y la presión económica general. Con el gasto en mantenimiento aumentando, los administradores de propiedades se ven obligados a buscar soluciones innovadoras para aliviar la carga financiera de los residentes.
En respuesta a esta problemática, un nuevo enfoque está empezando a cambiar el panorama de la construcción en Chile: la implementación de proyectos inmobiliarios que priorizan la reducción de costos comunes a través de la automatización y la conserjería remota. Cristián Maturana, CEO de Millacero, explica que actualmente cerca del 53% del gasto común de un edificio está relacionado con el personal. Con la adopción de modelos de conserjería remota, los costos asociados pueden reducirse entre un 70% y un 90%, lo que podría significar un ahorro total de hasta un 40% en los gastos comunes.
Maturana también comentó sobre casos de éxito en este nuevo modelo. Por ejemplo, en un edificio ubicado en Providencia, se han logrado ahorros cercanos a $3 millones mensuales por comunidad, lo que se traduce en aproximadamente $100.000 menos por departamento cada mes. Esta significativa reducción no solo beneficia a los nuevos proyectos, sino que también se está aplicando en comunidades más antiguas que buscan adaptarse y sobrevivir a los incrementos en los costos operativos.
Además, en proyectos que ya están en operación continua, se ha demostrado que es posible alcanzar reducciones promedio de hasta un 33% en los gastos comunes. Este enfoque ha demostrado ser vital para garantizar que las comunidades de vecinos puedan hacer frente al aumento de la inflación y los costos de vida. La adopción de tecnologías inteligentes y la optimización de procesos se perfila como una solución efectiva en el contexto actual y podría marcar un antes y un después en el diseño y operación de los edificios en Chile.







