El Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Asociación Patrimonial Cultural de Los Ríos (APC) ha emitido una Declaración Pública en la que expresa su seria preocupación en torno a la crisis de gestión que ha afectado a la institución en los últimos años. Esta crisis ha generado una serie de conflictos laborales, denuncias y procesos judiciales, así como un incremento en las enfermedades laborales, tal como lo ha determinado la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO). La declaración también pone de manifiesto la creciente desconfianza hacia los líderes de la institución, lo que plantea interrogantes sobre la jugabilidad y la dirección futura de la APC.
Los representantes del sindicato han señalado que han advertido, a través de múltiples canales dentro de la organización, la degradación del clima laboral y la falta de un diálogo significativo. Estas preocupaciones, que incluyen la necesidad de reformar prácticas de gestión dañinas, han sido desatendidas. Como resultado, los problemas internos han escalado generando un ambiente de trabajo tóxico y una crisis institucional sin precedentes que requiere atención inmediata y efectiva.
La reciente renuncia del Director Ejecutivo no debe ser vista como un cambio administrativo ordinario, sino más bien como un reflejo de una serie de problemas serios y sistemáticos. Esto coincide con una sentencia de la Corte de Apelaciones de Valdivia que evidenció violaciones de derechos laborales fundamentales y situaciones de acoso. Estos antecedentes solo agravan la imagen de una administración incapaz de gestionar adecuadamente los recursos humanos de la APC, lo que resulta en un impacto emocional y psicológico en sus empleados.
La declaración también menciona decisiones actuales controvertidas, como el despido de una trabajadora en tratamiento oncológico y la destitución anticipada del director artístico Hugo Navarro. Ambas situaciones han desatado cuestionamientos sobre la ética detrás de tales decisiones y su efecto en el bienestar del personal. Los trabajadores valoraban altamente la contribución de Navarro, quien desempeñó un papel crucial en el fortalecimiento de los equipos dentro de la APC en tiempos difíciles.
Finalmente, el sindicato enfatiza que la crisis no puede atribuirse a un solo individuo. Se hace un llamado a la Junta Directiva y a la Comisión de Procesos Internos para que asuman su responsabilidad respecto a las decisiones que han deteriorado la institución a lo largo de los años. El sindicato reclama la implementación de procesos transparentes y meritocráticos, así como una reforma profunda en la gobernanza de la APC. Los trabajadores exigen que sus derechos y su salud mental sean priorizados en el desarrollo cultural de la región, instando a un cambio real en lugar de una simple reestructuración de la dirección.








