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Embajador de EE.UU.: La controversia tras la visita a la U. de Chile

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La reciente visita del embajador de EE.UU., Brandon Judd, a la Universidad de Chile ha suscitado intensas críticas por parte de funcionarios de la institución. En un comunicado, manifestaron su rechazo a su presencia, describiéndola como «una afrenta» que no están dispuestos a normalizar. Judd, quien es descrito como un «operador político del Trumpismo», fue recibido en la Casa Central de la universidad, donde llevó a cabo un encuentro con autoridades universitarias y conversó con estudiantes de pregrado y posgrado.

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Los funcionarios señalaron que este evento no representa un gesto de apertura hacia el ámbito académico, sino que responde a una lógica diplomática que contradice el pluralismo que la Universidad de Chile promulga. En su comunicado, apuntaron a que Judd simboliza un Estado que tiene «responsabilidades directas en algunas de las crisis humanitarias más graves del mundo actual», aludiendo a las políticas de la administración Trump, que incluyen financiamiento y apoyo a conflictos como el de Gaza.

Además, la Asociación de Funcionarias y Funcionarios de la Universidad de Chile lamentó la falta de comunicación y transparencia en torno a la visita. Al enterarse de la actividad a través de las redes sociales, denunciaron que no hubo convocatoria abierta ni espacio de debate previo. Esta situación se suma a una serie de decisiones que, afirman, se toman en un contexto de hermetismo que priva a la comunidad universitaria de participar en debates significativos sobre la orientación política de la institución.

Al expresar su descontento, los funcionarios recordaron que en ocasiones anteriores, las iniciativas que buscaban expresar solidaridad con pueblos afectados por el intervencionismo norteamericano fueron atacadas en nombre del pluralismo. Sin embargo, criticaron la contradicción de recibir a un embajador que representa esos mismos intereses, a la vez que se silenciaban voces que cuestionan esa política. Esto pone en tela de juicio el real compromiso con el pluralismo que la universidad proclama.

Finalmente, la comunidad universitaria reafirmó su rol crítico y su memoria histórica, enfatizando que la Universidad de Chile no puede convertirse en «vitrina de quienes representan intereses que han atentado contra la autodeterminación de nuestros pueblos». En su comunicado concluyeron, destacando que «lo ocurrido es una afrenta que no vamos a normalizar», subrayando la necesidad de que la institución se administre de forma inclusiva, teniendo en cuenta las voces de quienes la integran.

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