Los vecinos y agrupaciones de derechos humanos de la comuna de Macul han decidido unirse en una firme resistencia contra la reciente propuesta municipal que busca retirar el homenaje a la dirigente social Reinalda Pereira. A través de manifestaciones vecinales y la difusión de declaraciones, la comunidad ha dejado claro su rechazo a la iniciativa impulsada por concejales de derecha, especialmente el concejal Sergio Puyol, y apoyada por el nuevo alcalde Eduardo Espinoza. La medida, que propone cambiar el nombre de la calle Tecnóloga Médica Reinalda Pereira Plaza por el del suboficial de Carabineros Fabriciano González Urzúa, ha despertado una ola de indignación, sobre todo porque se trata de una figura emblemática que representa la lucha por los derechos humanos.
La alarma comunitaria se encendió tras conocerse que la votación sobre esta propuesta estaba fijada para el 29 de mayo, lo que llevó a las organizaciones sociales a hacer un llamado a la movilización. Desde el Partido Comunista de Macul, se emitió una declaración contundente que condena la iniciativa, enfatizando que «Reinalda Pereira no es solo un nombre, fue una dirigenta social y víctima de desaparición forzada». Este homenaje, concedido en 2022, fue considerado como una decisión democrática y un acto de memoria colectiva, algo que la nueva propuesta parece ignorar, lo que motivó la reacción de la comunidad.
La Agrupación de Derechos Humanos y Sitios de Memoria de Macul se ha sumado a las acciones para defender la memoria de Pereira, subrayando la importancia de mantener la identidad actual de la calle. En su comunicado, resaltan que «las calles de nuestro país necesitan aportar memoria de personas y especialmente mujeres». Reinalda Pereira fue una profesional del Hospital Sótero del Río que, con solo 29 años y en estado de embarazo, fue secuestrada por la DINA en 1976. Este tipo de homenaje no solo honra su memoria, sino que también representa una forma de resistencia frente a los intentos de silenciar la historia.
Los residentes de Macul han denunciado actos vandálicos contra los letreros que nombran a Reinalda Pereira, lo que consideran un ataque directo a su memoria colectiva y un intento de manipulación por parte de la nueva administración municipal. Además, acusan que el alcalde está tratando de influir en las instancias comunitarias, haciendo uso del Consejo de la Sociedad Civil (COSOC) para asegurar la aprobación de su propuesta. Esta situación ha provocado una creciente desconfianza entre los vecinos, quienes afirman que las cartas que fundamentan la propuesta no reflejan las opiniones de la mayoría de los residentes.
El clima de tensión en Macul se ha intensificado desde la suspensión de la consulta ciudadana que se había programado para el fin de mayo. Las organizaciones comunitarias se mantienen alerta y han prometido vigilar para proteger el espacio público y evitar cualquier retroceso en términos de memoria y derechos humanos. Al finalizar la jornada, los vecinos reafirmaron su compromiso de continuar en la lucha para conservar el nombre de Reinalda Pereira como un testimonio de la resistencia y la dignidad de quienes han padecido la represión.








