A pocos días del crucial debate de la Asociación Nacional de Televisión (Anatel), un ambiente de tensión se ha apoderado de la campaña presidencial de José Antonio Kast, quien se enfrenta a la candidata Jeannette Jara en la segunda vuelta programada para el 14 de diciembre. Ante el inesperado y desfavorable rendimiento de Kast en el reciente debate de ARCHI, sus operadores digitales han implementado una agresiva estrategia de desprestigio y acoso en redes sociales, donde se han utilizado cuentas falsas para lanzar acusaciones infundadas y tratar de desviar la atención de la opinión pública.
Una de las cuentas más activas, identificada como «D я e S S» (@DRESTRUM__Pl), difundió un video editado en el que supuestamente analistas confiesan que los periodistas favorecieron a Jara durante el debate de ARCHI. Este tipo de publicaciones no solo busca crear un clima de desconfianza hacia los medios, sino que también pretende sembrar dudas sobre la imparcialidad de los periodistas antes del crucial debate de Anatel, lo que podría tener graves repercusiones en la credibilidad del proceso electoral.
La estrategia de acoso no se detiene en la mera difusión de teorías conspirativas. Otra cuenta, denominada «AAD», llevó esto un paso más allá al nombrar y amenazar directamente a periodistas mujeres, un acto que se considera una forma extrema de intimidación y que refleja la desesperación en el entorno de Kast. Estos ataques se dan en un contexto donde las encuestas apuntan a un claro favor hacia la candidata de la coalición de izquierda, lo que indica que el despliegue de tácticas sucias podría ser un intento de gestionar la narrativa en un momento de crisis.
El desempeño de Jeannette Jara en el debate de ARCHI fue objeto de elogios por parte de analistas políticos como Mauricio Morales, quien afirmó que Jara mostró una performance destacada, contrastando con el bajo rendimiento de su oponente. Este análisis fue respaldado por una encuesta de Panel Ciudadano UDD que reveló que un 6% de los votantes cambió su preferencia hacia Jara post-debate, mientras que un 53% reforzó su apoyo a ella, lo que indica un panorama desafiante para Kast en la recta final de su campaña.
Frente a estos escenarios, la táctica de defensa y ataque que ha optado el equipo de Kast parece ser un intento desesperado de desviar el foco hacia una guerra de desinformación en redes sociales, en lugar de centrar el debate en propuestas y programas. Esta dinámica no solo pone en riesgo la integridad del proceso electoral, sino que también arriesga la confianza del electorado en los mismos medios de comunicación que desempeñan un papel crucial en la cobertura de políticos y sus propuestas. La próxima cita en Anatel será observada con lupa, dado el contexto cargado y las tensiones que han surgido en las últimas semanas.




