El 6 de julio marca un triste aniversario en la historia de Valparaíso, ya que hace 40 años, el fotógrafo Rodrigo Rojas De Negri sucumbió a las heridas provocadas por un ataque incendiario llevado a cabo por una patrulla militar durante una fase crítica del paro nacional contra la dictadura chilena en 1986. En este día, vecinos y vecinas del Cerro Mariposas, así como estudiantes y directivos del Colegio Pablo Neruda, se reunirán para realizar un homenaje íntimo que celebra la vida y el legado de Rodrigo. Este evento no solo conmemora su trágica muerte, sino que también se convierte en un símbolo de resistencia y memoria en la búsqueda de justicia por los crímenes de la dictadura.
Rodrigo Rojas, oriundo de Valparaíso y criado en el Cerro Bellavista, fue un joven que vivió el horror del golpe de Estado cuando apenas tenía seis años. Su vida, aunque corta, estuvo marcada por un intenso deseo de capturar la verdad a través de su cámara fotográfica. Este lunes, en el frente del Colegio Pablo Neruda, que fue su alma mater entre 1973 y 1976, se rendirá homenaje a su memoria con la participación de su madre, Verónica De Negri, quien ha sido una incansable luchadora por la verdad y justicia. Su presencia en el evento añade un profundo significado al homenaje, resonando en las voces de aquellos que continúan la lucha por los derechos humanos en Chile.
En 2019, en un esfuerzo por mantener viva la memoria de Rodrigo, el Colectivo Musa instaló un mosaico que retrata su imagen, donde se destaca su indiscutible amor y pasión por la fotografía. Este mural se encuentra en el Colegio Pablo Neruda, no solo como un recordatorio de su talento, sino como una representación de la lucha por la justicia que su madre ha abogado tan fervientemente. El mosaico se ha convertido en un hito en el paisaje urbano del Cerro Bellavista, recordando a cada transeúnte la brutalidad de la dictadura y la inquebrantable fuerza de la memoria colectiva.
El homenaje, que se llevará a cabo a las 18:30 horas en Ferrari 692, estará abierto a la comunidad e incluirá un micrófono abierto para que todos puedan expresar sus reflexiones sobre Rodrigo y su legado. Además, se interpretará la canción «Para seguir viviendo», dedicada a él y compuesta por Víctor Tapia y José Miguel Márquez. Esta actividad no solo es un tributo a la vida de Rodrigo, sino también una oportunidad para que los asistentes se unan en un grito colectivo por justicia y dignidad, recordando que «las llamas ya no son llamas», sino un llamado a seguir adelante con la lucha por los derechos humanos.
El compromiso de la comunidad escolar con el legado de Rodrigo Rojas De Negri es evidente en la designación de su centro de estudiantes y del ensamble musical del colegio bajo su nombre. La comunidad logró resistir el intento de las autoridades de renombrar la banda con el nombre de Pablo Neruda, reafirmando así la importancia de recordar a quienes han luchado y caído en esta batalla por la justicia. La historia de Rodrigo es una entre muchas en la narrativa de las violaciones a los derechos humanos en Chile, y su memoria continúa inspirando a nuevas generaciones a no olvidar y a luchar por un futuro más justo.








