En los laboratorios del sur de Chile, un interrogante crucial para la salud humana comienza a cobrar importancia: ¿cómo se mantiene la conexión entre los nervios y los músculos, esencial para el movimiento, a lo largo de toda la vida? Esta pregunta es el motor que impulsa el trabajo del Dr. Juan Pablo Henríquez, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Austral de Chile. Al frente de un proyecto Fondecyt Regular, el Dr. Henríquez busca desentrañar los mecanismos que sostienen y, en contraposición, deterioran esta vital conexión. En el corazón de su investigación se encuentra la unión neuromuscular, una sinapsis fundamental que une las neuronas motoras de la médula espinal con los músculos, y que es la base de toda acción motora, desde las más sencillas hasta las más complejas.
La unión neuromuscular se forma en etapas tempranas del desarrollo, sin embargo, su preservación durante la adultez sigue siendo un proceso poco comprendido por la comunidad científica. Por este motivo, el estudio del Dr. Henríquez pone un especial énfasis en una vía de comunicación celular mediada por proteínas BMP, que son reconocidas por su significado en el desarrollo, pero que han sido escasamente exploradas en el contexto del mantenimiento de la sinapsis en organismos adultos. A través del uso de modelos experimentales avanzados, el equipo de investigación examina de qué manera esta señalización se lleva a cabo tanto en neuronas como en músculos, así como cómo diferentes mecanismos celulares contribuyen a la estabilidad y funcionalidad de la conexión neuromuscular.
Aunque esta investigación se clasifica como básica, sus implicaciones son profundamente relevantes. Comprender cómo se mantiene o se pierde la integridad de la unión neuromuscular puede abrir nuevas rutas para la detección temprana de enfermedades degenerativas. Esto, a su vez, podría guiar el desarrollo de estrategias terapéuticas más eficientes. El proyecto del Dr. Henríquez no se está desarrollando en un vacío; es parte de una línea de trabajo que ha estado en marcha durante años en el Laboratorio de Estudios Neuromusculares (NeSt Lab) bajo su dirección, donde se estudian la estabilidad, reparación y regeneración sináptica mediante el uso de cultivos celulares, modelos transgénicos y la investigación de diversas patologías musculares.
Uno de los aspectos cruciales en la lucha contra la sarcopenia, una pérdida de masa y función muscular asociada al envejecimiento, es la detección temprana de los deterioros en la sinapsis neuromuscular. En este contexto, el Dr. Juan Pablo Henríquez fue invitado a presentar los hallazgos más recientes de su laboratorio sobre el uso de la alfa-bungarotoxina, una neurotoxina derivada del veneno de una serpiente del sudeste asiático. Durante el congreso “Toxins” en Berlín, donde se congregaron alrededor de 2.000 expertos en neurología, rehabilitación y tratamiento del dolor, se discutieron los avances del NeSt Lab en el uso de esta toxina para cuantificar los daños en la sinapsis neuromuscular en diversas condiciones patológicas.
La presentación del Dr. Henríquez generó un notable interés y ya se están replicando sus estudios en el Reino Unido, lo que abre la posibilidad de publicar pronto sus resultados y aplicar estos hallazgos en el diagnóstico en humanos. «Con estos estudios, se completa la triada de conocimiento científico, detección temprana e intervención efectiva, que es la base de la medicina moderna. Desde Valdivia, continuaremos aportando información valiosa en este campo», concluyó el Dr. Henríquez. Su labor no solo amplía las fronteras del conocimiento en neurociencia, sino que también posiciona a la investigación chilena en un área crucial para el futuro de la salud global.








