La reciente presentación de la investigadora Camila Álvarez Garretón en la Cátedra de Sustentabilidad Hídrica de Antofagasta Minerals, ha arrojado luz sobre una alarmante crisis hídrica que enfrenta la zona central de Chile. Según las cifras expuestas en el Informe a las Naciones 2025, esta región, que solo cuenta con el 8% de la disponibilidad hídrica nacional, es responsable del 80% del consumo total de agua del país. Esta profunda desigualdad en la distribución del recurso hídrico se ha visto exacerbada por la megasequía y por el creciente número de eventos climáticos extremos, que amenazan no solo la provisión de agua, sino también la sostenibilidad de sectores clave como la agricultura, la minería y el consumo humano.
El panorama se torna aún más inquietante al considerar que desde 1960, el uso consuntivo de agua, es decir, aquella que no retorna al entorno, ha experimentado un incremento drástico. La agroindustria y la producción de energía hidroeléctrica lideran este consumo, absorbiendo el 83% del uso no consuntivo de los recursos hídricos. Esta situación plantea un serio desafío, considerando que la zona central de Chile ha superado el 100% de uso respecto a su disponibilidad desde la década de 1990, resultando en una presión constante sobre unas cuencas que se enfrentan a una disponibilidad ya comprometida y cada vez más escasa.
La investigadora enfatizó que el cambio climático está acelerando esta crisis, ya que las cuencas andinas experimentarán una disminución de la nieve a favor de un aumento en las precipitaciones, lo que afectará negativamente la disponibilidad de agua en los períodos críticos de consumo, como son la primavera y el verano. La sobreexplotación de los acuíferos, que supera su capacidad natural de recarga, no solo afecta la disponibilidad de agua, sino que también pone en riesgo a las comunidades rurales y los ecosistemas que dependen de estos recursos. En este contexto, es imperativo que se tomen medidas urgentes para mitigar esta crisis hídrica que ya afecta a millones de chilenos.
Según las cifras presentadas, la crisis hídrica en las cuencas de Chile central ha fluctuado entre diferentes niveles de estrés hídrico desde 1960, con altibajos durante las décadas del 70 y 80; sin embargo, a partir de los años 90 y 2000, la situación ha alcanzado niveles extremos, donde el estrés hídrico ha superado el 100%. Álvarez Garretón subrayó que esta sobreexplotación sin control, particularmente en sectores como la agricultura de secano y la industria forestal, está ocurriendo sin los derechos de aprovechamiento necesarios. Este subregulado consumo de agua plantea un reto significativo para la gobernanza del recurso hídrico en el país.
El CR2 ha abogado por una serie de propuestas que buscan enfrentar esta crisis hídrica. A través de la implementación de tecnologías para la recarga de acuíferos, así como el fomento de la eficiencia hídrica y la protección de los ecosistemas, se aspira a construir un futuro más sostenible en la gestión del agua en Chile. Además, la investigadora también abordó la importancia de la gobernanza actual, incluyendo iniciativas como la Ley Marco de Cambio Climático y el Plan de Adaptación del Sector Recursos Hídricos. En este sentido, se requiere avanzar en la institucionalidad y el diseño de instrumentos que permitan garantizar la seguridad hídrica en un contexto de creciente vulnerabilidad por los efectos del cambio climático.



