La Comunidad Likankura ha denunciado la persecución política que enfrenta su werken, Nora Fritz Ñancul, quien fue encarcelada bajo condiciones alarmantes. El Tribunal de Collipulli decidió mantenerla en prisión preventiva tras su detención en un hospital, donde se encontraba recibiendo tratamiento por heridas graves provocadas por perdigones. Esta decisión judicial ocurre en un contexto de creciente violencia contra defensores de derechos indígenas en Chile, que se manifiesta como una táctica de represión hacia quienes luchan por la recuperación de tierras ancestrales. La salud de Nora, comprometida tras sufrir múltiples agresiones por su compromiso territorial, fue ignorada en la resolución del tribunal, lo que ha generado gran preocupación entre su familia y comunidad.
Nora Fritz Ñancul fue arrestada en el hospital de Collipulli mientras estaba en una cama de urgencias, una situación que su hermana, Gricel Ñancul, califica de injusta. La acusación por inasistencia a una audiencia se torna ridícula cuando se considera que ella recibía atención médica para sus lesiones, las cuales son resultado de ataques previos durante protestas pacíficas. Este episodio resalta un patrón preocupante de criminalización en contra de defensores mapuche, donde las acciones del Estado parecen buscar silenciar la legítima demanda por el respeto a sus derechos territoriales, en lugar de abordar las causas de los conflictos que han persistido por generaciones.
A medida que la comunidad de Likankura se moviliza para exigir la libertad de Nora, su hermana Gricel ha hecho un llamado urgente a la solidaridad internacional. La relación estrecha entre la salud de Nora y la lucha por el respeto de derechos indígenas es evidente, y su detención se enmarca dentro de una estrategia más amplia del Estado chileno de judicializar la protesta mapuche. Gricel ha declarado que deben estar presentes en la audiencia programada para el 14 de julio en Mulchén, no solo para apoyar a Nora, sino para demostrar que la lucha por el territorio merece ser escuchada y defendida ante la represión.
Históricamente, las hermanas Fritz Ñancul han enfrentado múltiples formas de violencia y ataques a lo largo de su labor como defensoras de la tierra y del bosque nativo. Desde 2017, han liderado iniciativas para recuperar tierras que fueron despojadas a su bisabuela, enfrentándose a brutalidad policial y a una estigmatización sin precedentes por parte de los medios. Un hecho impactante tuvo lugar en 2020, cuando Nora fue agredida brutalmente por agentes de la PDI, un episodio que se convirtió en símbolo de la represión en La Araucanía. A pesar de estas adversidades y de las cicatrices físicas que lleva consigo, su lucha ha resonado a nivel internacional, siendo reconocida por organismos que defienden los derechos humanos.
La defensa del bosque nativo y el territorio mapuche por parte de las hermanas Ñancul va más allá de una simple reivindicación territorial; es un acto de resistencia cultural que busca proteger el entorno natural de su comunidad. Estas acciones no solo enfrentan la agresión de grandes empresas forestales, sino que también desafían un sistema que tiende a invisibilizar y criminalizar la lucha indígena. La Otra Diaria subraya que las Ñancul no reclaman favores, sino derechos ancestrales legítimos. La conexión con su territorio es profunda y dolorosa, y la urgencia de su lucha se intensifica con cada ataque. A medida que la situación de Nora Fritz Ñancul se agrava, su historia se convierte en un símbolo de la resistencia y la dignidad de los pueblos indígenas en Chile.



