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Muertes laborales en la industria salmonera de Chile

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La muerte reciente del buzo Yonathan Vergara, ocurrida el 24 de julio, ha puesto de relevancia la alarmante situación laboral en la industria salmonera de Chile, que enfrenta un récord mundial en muertes laborales. Vergara, quien trabajaba para la empresa subcontratada «Servicios Marítimos Trapén», perdió la vida mientras realizaba tareas en el centro de engorda Bahía León, elevado el cúmulo de tragedias que han azotado a esta megaindustria. Esta tragedia se suma a la reciente muerte de Luis Godoy Mendoza, quien falleció el 17 de abril en circunstancias similares, resaltando una preocupante tendencia en un sector que parece priorizar la producción sobre la seguridad laboral.

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Ecoceanos, organización que monitorea esta problemática, enfatizó que la empresa culpable, Blumar S.A., controlada por la influyente familia Sarquis, tiene un historial de involucramientos en escándalos y regulaciones controvertidas como la ‘Ley Longueira’, que favorecieron la privatización de la industria pesquera en Chile. Rodrigo Sarquis, su presidente, ha sido criticado por colaborar en la promulgación de leyes que han incrementado la explotación de recursos marinos a expensas de los derechos de los trabajadores y de la sostenibilidad ambiental. Esta trama de intereses económicos ha mantenido una discreta cortina de silencio sobre las condiciones laborales de los empleados del sector.

Adicionalmente, Ecoceanos reveló que Blumar se encuentra bajo investigación por la muerte de siete pescadores artesanales, evidenciando las tensiones entre la megaindustria salmonera y las comunidades pesqueras. La impunidad que rodea este caso, caracterizada por la manipulación de pruebas y la misteriosa muerte de un testigo, plantea serias dudas sobre la justicia en un sistema donde las corporaciones parecen tener mayor influencia que la ley misma. Este contexto de corrupción y falta de transparencia pone de manifiesto un panorama sombrío para quienes laboran en esta industria.

El impacto de estas muertes no solo se limita a los individuos, sino que también resalta un sistema laboral profundamente precarizado. Con 83 fallecimientos en los últimos 12 años, la tasa de mortalidad en la industria salmonera chilena es alarmantemente alta, según el director del Centro Ecoceanos, Juan Carlos Cárdenas. Estos datos colocan a Chile en la cima de un ranking indeseable de mortalidad laboral en el sector a nivel global, lo que sugiere que las condiciones de trabajo son inaceptables en comparación con otras naciones productoras de salmón.

Frente a esta realidad, Ecoceanos ha instado a los consumidores a reconsiderar sus elecciones de compra, evitando adquirir salmones etiquetados como «de sangre» debido a su elevado costo en vidas humanas y el daño colateral que generan en comunidades vulnerables. La organización enfatiza que esta problemática va más allá de la responsabilidad individual, demandando un compromiso colectivo por parte de la sociedad civil y los gobiernos para exigir condiciones laborales seguras y justas en una industria que, a pesar de su importancia económica, debe operar dentro de un marco de respeto hacia los trabajadores y hacia el medio ambiente.

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