La reciente propuesta de la alcaldesa de San Miguel, Carol Bown, de cambiar el nombre de la avenida Salvador Allende ha desatado un intenso debate en la comuna. Este miércoles 30 de julio, las autoridades locales han convocado a un punto de prensa para movilizarse en contra de este cambio de nombre, el cual ha generado una ola de apoyo y rechazo entre los habitantes de la zona. La medida, que fue una de las primeras iniciativas de la nueva gestión de Bown, busca reverter el nombre puesto a la avenida en septiembre de 2023, cuando se decidió honrar al expresidente Allende en lugar de continuar con la denominación histórica de Salesianos. La controversia gira en torno a la identidad barrial y cómo esta se aborda en el contexto de la memoria colectiva de la comunidad.
La respuesta de la comunidad a la propuesta de la alcaldesa ha sido rápida y contundente. Varios diputados y concejales han manifestado su desacuerdo, instando a los vecinos a reunirse en el punto de prensa programado para este miércoles. El diputado Daniel Melo, en un llamado a la acción a través de sus redes sociales, enfatizó que el cambio de nombre representa un intento de «borrar la memoria histórica» vinculada a Allende, un presidente que es recordado por muchos como un símbolo de la lucha por la democracia en Chile. Al tomar una posición firme, Melo busca movilizar a la población en defensa de lo que considera un legado importante.
Además de las declaraciones de los políticos, voces como la de la concejala Carla Santana también han surgido para criticar la propuesta de Bown. Santana argumenta, en una columna publicada en El Ciudadano, que cambiar el nombre no es una prioridad para la comunidad sanmiguelina y sugiere que un mecanismo más democrático, como un plebiscito, sea la forma adecuada de abordar la cuestión. Su posición destaca la importancia de mantener viva la memoria de Allende y de reconocer su legado en la historia de Chile. Esta preocupación resuena con muchos residentes que consideran que el cambio de nombre no solo afecta a la avenida, sino que también simboliza una reescritura de la historia local.
Con la fecha del 5 de agosto marcada para que la alcaldesa presente los resultados de la consulta ciudadana, la tensión en San Miguel continúa aumentando. Se anticipa que el Concejo Municipal vote sobre la propuesta el 12 de agosto, una decisión que podría inclinarse a favor del cambio de nombre debido a la composición mayoritaria de concejales de la UDI. Esto ha llevado a un llamado urgente a la acción entre los opositores a la iniciativa, quienes buscan hacer escuchar su voz, ya sea en el evento de este miércoles o a través de la campaña en Change.org que ya ha recogido más de 4.600 firmas.
Este debate no solo se centra en el cambio de un nombre en un mapa urbano; también reabre una discusión más amplia sobre la memoria colectiva y el legado de Salvador Allende en Chile. A tan solo semanas de conmemorarse 52 años del golpe de Estado de 1973, el momento es propicio para reflexionar sobre la importancia de la memoria histórica en el contexto contemporáneo. Las decisiones que se tomen en San Miguel podrían influir en cómo se recuerda y se interpreta ese período de la historia chilena, generando un impacto en las generaciones futuras y en la identidad cultural de la comuna.



