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Golpe de Estado en Chile: Una historia de resistencia

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El golpe de Estado en Chile, ocurrido el 11 de septiembre de 1973, marcó un antes y un después en la historia del país, convulsionado por la violencia y la represión sistemática de las Fuerzas Armadas y Carabineros a lo largo de 17 años. En un ambiente de terror de Estado, muchas historias de sobrevivientes, como las de Huguette Bolívar Barriga y Héctor Pavelic Sanhueza, permanecen en las sombras, esperando ser contadas. Ambos, activistas en su juventud, fueron detenidos y torturados, pero a pesar de los horrores vividos, sus relatos son una luz en la búsqueda de verdad y justicia. En sus corazones ardía la esperanza de un Chile mejor, legado que han continuado a lo largo de sus vidas.

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Héctor, de 74 años, es una figura emblemática de la resistencia. Desde sus años como dirigente estudiantil en la Universidad de Chile hasta sus dolorosas experiencias en centros de tortura como Pisagua y Tejas Verdes, ha dedicado su vida a recuperar la memoria de sus compañeros desaparecidos. La última conversación que tuvo con su madre, Flora Sanhueza, quien también fue una luchadora social, enfatizó la necesidad de enfrentar la lucha en el país: “La lucha es acá, no es afuera”. Manteniendo viva esa consigna, Héctor participa activamente en el Plan Nacional de Búsqueda, Verdad y Justicia, una iniciativa del gobierno de Gabriel Boric que, según él, representa una esperanza renovada para sanar las heridas del pasado.

Por su parte, Huguette, de 71 años, recuerda vívidamente su juventud como militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y su detención a los 19 años, justo cuando se encontraba forjando su futuro profesional. Su padre, Hugo Bolívar, también líder sindical, fue arrestado y llevado a un centro de tortura, lo que introdujo a Huguette en un ciclo de sufrimiento que no debería haber existido. A pesar de las palizas y torturas a las que fue sometida, su lucha por los derechos humanos la ha llevado a convertirse en una voz clave en la defensa de la memoria histórica, recordando lo que vivió para que nunca se repita.

El proceso de memoria y verdad que ambos han cultivado ha encontrado un espacio en el Museo Regional de Iquique, donde han contribuido a iniciativas educativas que responden a la memoria del pasado y la lucha por los derechos humanos. Esta labor se ha intensificado en el contexto actual, donde la sociedad chilena enfrenta un certamen de cuestionamiento sobre lo que ocurrió durante la dictadura. Con un enfoque en la educación y la sensibilización, tanto Huguette como Héctor están comprometidos en asegurar que las nuevas generaciones no olviden las lecciones del pasado, y que nunca más se repita el horror que vivieron.

Finalmente, estos relatos de vida no son solo anécdotas del pasado, sino mensajes poderosos que resuenan en un Chile que aún busca sanar y reconstruir. La figura de Huguette Bolívar y Héctor Pavelic es un recordatorio de la resiliencia humana frente a la barbarie y el compromiso inquebrantable con la verdad. Como ellos mismos dicen, su labor no se detiene y continúan trabajando por un futuro que honre la memoria de los que sufrieron y que asegure que la justicia prevalezca. Mientras la lucha por la verdad avanza, su esperanza se asienta en las nuevas generaciones, que deben tener la valentía de aprender de la historia y construir una sociedad más justa y equitativa.

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