El pasado 25 de noviembre, en conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres, se presentó la Cartografía interactiva del femicidio y de la memoria en Chile, un ambicioso proyecto realizado bajo el auspicio del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt). Esta iniciativa, liderada por la investigadora y máster en igualdad de género, Macarena Trujillo Cristoffanini, representa un esfuerzo significativo por visibilizar la alarmante violencia machista en el país, mapeando los casos que se han registrado entre 2020 y 2025. Se busca no solo ofrecer datos estadísticos, sino también construir una memoria colectiva que honre la vida de las víctimas y contundentemente denuncie el terrorismo machista que ha costado tantas vidas a lo largo de los años.
La cartografía es una herramienta innovadora que permite a los usuarios localizar geográficamente cada caso de femicidio, diferenciando entre espacios públicos y privados, lo que resalta la preocupación por el hogar, considerado culturalmente un lugar de refugio y seguridad para las mujeres, pero que, lamentablemente, se ha convertido en un escenario de peligros extremos. La investigadora Trujillo enfatiza que cada punto en el mapa representa más que solo un caso; simboliza «una historia, un vínculo, una ausencia que sigue resonando». Esta dimensión emotiva subraya la connotación humana detrás de las estadísticas, instando a la sociedad a reconocer la gravedad de la violencia de género que persiste en diferentes ámbitos de la vida cotidiana.
Este proyecto no solo busca visibilizar los casos extremos de femicidio, sino que también se erige como un memorial de las vidas arrebatadas, vinculando la violencia a un contexto más amplio de agresiones que afectan a las mujeres en su día a día. Según las impulsoras del proyecto, el fenómeno de la violencia machista se encuentra integrado en una secuencia de agresiones cotidianas y normalizadas, lo que constituye un trauma colectivo que debe ser abordado desde un enfoque interseccional. El mapa refleja así la complejidad de la violencia, explotando a fondo las dimensiones sociales, culturales y estructurales que perpetúan este flagelo.
Sin embargo, la construcción de esta cartografía no ha estado exenta de desafíos. Las investigadoras se encontraron con limitaciones metodológicas que las llevaron a trabajar con «trazas digitales», como comunicados policiales y notas dispersas que, a menudo, ofrecían información incompleta. Este método exigió tomar decisiones éticas y políticas sobre qué datos incluir, buscando reflejar adecuadamente la diversidad de experiencias y contextos de las víctimas de femicidio en Chile. La exigente labor de recopilación y análisis no solo fue desgastante, sino que también requirió una sensibilidad especial para transformar el dolor colectivo en un mensaje potente de denuncia y consciencia.
Macarena Trujillo Cristoffanini ha expresado su agradecimiento a la Red Chilena contra las Violencias hacia las Mujeres, que desde 2010 ha trabajado incansablemente por dar visibilidad a esta problemática. El compromiso de cada persona involucrada en la realización de la cartografía se centra en la convicción de utilizar la investigación como un medio para propiciar el cambio y fomentar la justicia social. La Cartografía interactiva del femicidio y de la memoria en Chile se erige así como una herramienta crítica para la sensibilización y movilización social, con el fin de erradicar la violencia machista y construir un futuro más seguro y equitativo para todas las mujeres.



