La Contraloría General de la República ha decidido remover a Patricio Rivera, alcalde de Vichuquén, después de comprobar que utilizó recursos públicos para circular en estado de ebriedad. Este incidente tuvo lugar la noche del 19 de septiembre, cuando Carabineros detuvieron una camioneta municipal que zigzagueaba a alta velocidad por la Ruta J-60 en la Región del Maule. Tras ignorar la primera orden de detención policial, Rivera fue finalmente apresado, confirmándose que triplicaba el límite legal de alcohol en la sangre, lo que generó una fuerte indignación tanto en el ámbito político como en la comunidad local.
Como resultado de este grave incumplimiento de normas de conducta y probidad administrativa, la Contraloría optó por aplicar la sanción más severa contra Rivera, quien por su cargo había sido investido de la confianza pública para desempeñar sus funciones. A diferencia de otros casos que requieren largos procesos judiciales, la naturaleza de este abuso de recursos fiscales permite a la Contraloría actuar de manera rápida para salvaguardar el patrimonio público. Este tipo de decisiones envía un mensaje contundente sobre la responsabilidad que tienen los funcionarios públicos en el uso adecuado de bienes estatales.
Frente a la situación, Patricio Rivera trató de minimizar el impacto de su conducta mediante un mensaje en redes sociales, donde sostuvo que «errar es humano y se asume como hombre», argumentando que su comportamiento no causó daño a nadie. Sin embargo, este intento de justificación no logró detener los procedimientos administrativos que lo obligan a abandonar su cargo. La comunidad ha reaccionado con desaprobación, enfatizando la necesidad de una mayor ética en el servicio público y la importancia de que sus representantes sean modelos de conducta.
En las últimas horas, el Concejo Municipal de Vichuquén ha llevado a cabo reuniones de emergencia para definir el futuro administrativo del municipio. Mientras los concejales evalúan las opciones, el administrador municipal ha asumido de forma provisional el mando de la comuna. Este vacío de poder ha generado incertidumbre entre los habitantes de Vichuquén, quienes demandan una resolución rápida y efectiva que les brinde estabilidad en su gobierno local tras la destitución de su alcalde.
A pesar de que la destitución es de cumplimiento inmediato, Patricio Rivera mantiene la opción de presentar recursos legales que podrían intentar frenar su salida del cargo. Sin embargo, muchos analistas coinciden en que sus posibilidades de éxito son limitadas, dada la contundencia de las pruebas en su contra. La ciudadanía se mantiene atenta al desenlace de esta situación, que no solo afecta a la administración de Vichuquén, sino que también plantea serias interrogantes sobre la responsabilidad y transparencia exigidas a los servidores públicos.








