La industria salmonera en Chile se encuentra en medio de una crisis de fiscalización alarmante, acumulando un total de 710 denuncias y procesos ambientales en los últimos años, según una reciente investigación de Mongabay Latam. Esta situación se ha intensificado en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, donde el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) ha registrado 475 denuncias entre 2021 y 2025. Las infracciones incluyen casos graves como la sobreproducción de salmones, escapes masivos y la contaminación de playas, siendo la región de Aysén la más afectada, con 203 denuncias en total, lo que pone de relieve serios problemas de control y supervisión en una de las industrias más importantes del país.
La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) también ha tomado cartas en el asunto, abriendo 235 procesos sancionatorios desde 2013, con un alarmante incremento del 73% de estos casos desde 2020. La sobreproducción es un problema significativo, constituyendo casi la mitad de los casos y comprometiendo espacios naturales como la Reserva Nacional Las Guaitecas y el Parque Nacional Alberto de Agostini. Esta situación ha despertado la preocupación de expertos, quienes advierten sobre el daño que genera la fecas y el alimento no digerido que se acumula en el fondo marino, generando condiciones adversas para la vida marina y poniendo en peligro los ecosistemas.
Los casos más notorios de incumplimiento incluyen a empresas como Australis, que ha sobreproducido salmones dentro de la Reserva Forestal Las Guaitecas, excediendo los límites en ciclos de producción. Mowi, un gigante de la industria noruega, enfrenta serias consecuencias por el escape de más de 690 mil salmones en 2018, de los cuales solo se recapturó un ínfimo porcentaje. Cermaq, ahora bajo la propiedad de Mitsubishi, acumula 20 procesos sancionatorios, de los cuales 15 están relacionados con la sobreproducción. Estas cifras demuestran que el cumplimiento de la normativa sigue siendo un reto crítico para las empresas salmoneras.
A pesar de las crecientes evidencias de infracciones, los gremios que representan a la industria, como SalmonChile y el Consejo del Salmón, han rechazado las restricciones y regulaciones impuestas. Líderes de estas organizaciones argumentan que las normas existentes son excesivamente severas, con declaraciones de Glenn Cooke, propietario de Cooke Inc, sugiriendo que Chile es el país más regulado en este ámbito. Por otro lado, el CEO de Cermaq ha indicado la necesidad de ajustes normativos que favorezcan el crecimiento de la industria, un reclamo que ha encontrado apoyo en el presidente electo José Antonio Kast, quien ha prometido desregular el sector.
La situación de la industria salmonera en Chile plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad y el futuro de este sector esencial para la economía chilena. Las promesas de desregulación buscan equilibrar el crecimiento económico con la protección del medio ambiente, un desafío que requiere atención urgente y soluciones efectivas. Las controversias en torno a los incumplimientos y el llamado a una mejor regulación siguen generando un intenso debate público sobre la responsabilidad de las empresas y el rol del Estado en la protección de los recursos naturales.








