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Impago de Sueldos en Salud Mental: Crisis que Deja a Todos a la Deriva

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El Centro Orgánico de Salud Mental, conocido como Noesis, se encuentra en una crítica situación administrativa, denunciada por impagos de sueldos a sus profesionales y la retención de reembolsos a los pacientes. Esta organización, que se especializa en salud mental, está sumida en un conflicto donde la falta de transparencia y la mala gestión han llevado al colapso de las atenciones. Los trabajadores de la institución, quienes han dependido de sus honorarios para subsistir, están atravesando por una dura realidad marcada por deudas laborales insostenibles, mientras tanto, los pacientes no solo enfrentan la interrupción de sus tratamientos, sino que también se ven perjudicados económicamente por la cancelación de consultas sin reembolso.

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La problemática se tornó evidente cuando varios médicos comenzaron a informar a sus pacientes sobre su salida del centro, debido a los constantes retrasos en el pago de sus salarios. La frustración entre los profesionales es palpable, ya que consideran que la administración ha sido deficiente, poniendo en riesgo la estabilidad laboral de quienes se encargan de ofrecer servicios de salud mental en sus sedes de Providencia. Durante una visita de medios al centro, se puso en evidencia la falta de accesibilidad a la información, ya que el personal de recepción impidió el ingreso del medio, insistiendo en que cualquier consulta debía hacerse por teléfono, un número que, al parecer, no está siendo atendido.

En una inspección realizada en la dirección de General Holley 186, se constató que el inmueble permanece cerrado, dejando a muchos pacientes sin la atención necesaria. Seguridad del edificio confirmó que son frecuentes las consultas de pacientes psiquiátricos que llegan en busca del Centro Noesis, solo para marcharse sin respuestas. Esta situación ha resultado en una doble vulnerabilidad para aquellos que dependen de tratamientos continuos para su bienestar mental, enfrentándose no solo a la abrupta interrupción de sus atenciones, sino también a la incertidumbre económica de pagos realizados por servicios no prestados.

A través de las redes sociales, los usuarios han comenzado a expresar su descontento respecto a la falta de respuesta del centro sobre sus fichas clínicas. En algunos casos se ha informado que los profesionales que atendían a los pacientes ya no forman parte de la institución, lo que genera más confusión y desasosiego entre quienes necesitan esos registros para continuar su tratamiento. A su vez, directemente se ha señalado al director Victor Villegas Arriagada, acusándolo de negligencia y abandono de sus funciones, una situación que no hace más que resaltar la gravedad del problema en un centro que debe garantizar continuidad y confianza en el cuidado de la salud mental.

Finalmente, el caso de Noesis plantea un importante precedente sobre la necesidad de escrutar a las instituciones que se dedican a la salud mental y que deben manejar recursos tan delicados. Las denuncias de priorizar la recaudación en lugar de la ética asistencial, han encendido alertas sobre los riesgos que implican para los pacientes que optan por servicios privados. Mientras las deudas a los trabajadores se gestionan por vías judiciales, los fondos de los pacientes permanecen en un limbo administrativo, lo que suscita una profunda preocupación sobre la capacidad del sistema para resguardar el bienestar emocional de sus usuarios.

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