La comunidad mapuche de Ranquilhue, ubicada en las cercanías del Lago Lleu Lleu, ha hecho un llamado alarmante para denunciar la persecución y la urgencia de protección de su territorio ancestral. La Machi Miriam Mariñan, líder espiritual de la comunidad, ha expresado su preocupación por las hostilidades que ella y su familia enfrentan a manos de la empresa forestal Mininco. Esta situación se agrava en un contexto de Estado de Excepción, generando inquietud sobre la seguridad no solo de la Machi, sino de toda la comunidad mapuche que reside en estos terrenos sagrados.
En su declaración, Miriam Mariñan enfatizó la profunda conexión espiritual que su comunidad tiene con el territorio que defienden. El lugar no solo es visto como un espacio físico, sino como un refugio espiritual que protege a los mapuches y a las familias de Machis como ella. «Si algo le sucediera a estos pocos nativos que van quedando, nos sentiríamos responsables de su destrucción», manifestó, resaltando la necesidad de preservar la vida no tangible de su entorno natural, que representa su cultura y tradiciones.
Por su parte, Daniela, hija de la Machi, ha compartido la angustiante experiencia de la familia, quienes se sienten criminalizados por Forestal Mininco. Asegura que la empresa ha lanzado acusaciones infundadas, calificando a sus padres de «participantes en actos terroristas» sin presentar evidencia que lo sustentara. Este acoso se traduce en un intento de desalojo, lo que la Machi considera un ataque directo a la forma de vida mapuche y un intento de debilitar la cultura a través de la destrucción del medio ambiente, vital para su existencia.
Los integrantes de la comunidad mapuche también han manifestado su preocupación por las implicaciones culturales de un posible desalojo. Consideran que la amenaza de perder su hogar es una transgresión severa a su entorno social y espiritual. La comunidad describe su territorio como un lugar de sanación, un espacio abierto donde buscan salud y bienestar, no como una mera propiedad privada. En este sentido, la insistencia de las empresas forestales por despojarlos de su tierra es vista como un esfuerzo por invisibilizar a los mapuches y su tradición milenaria.
La creciente tensión entre la comunidad mapuche de Ranquilhue y la empresa Forestal Mininco plantea interrogantes serias sobre la garantía de derechos de los pueblos originarios en la macrozona sur de Chile. La comunidad apela a la intervención urgente de organizaciones de derechos humanos y autoridades competentes, advirtiendo que es imperativo actuar antes de que se produzca una nueva agresión contra la integridad de su líder espiritual y su familia. La situación pone de manifiesto la lucha constante de las comunidades indígenas por la defensa de su territorio y la preservación de su cultura ante amenazas externas.



