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Comunidades changas y su lucha por la protección Ambiental

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Las comunidades changas del Archipiélago de Humboldt han alzado su voz ante el creciente riesgo que representa el megaproyecto minero-portuario Dominga, haciendo énfasis en la urgente necesidad de salvaguardar su entorno natural. En un comunicado difundido recientemente, estas organizaciones indígenas, reconocidas por el Estado de Chile, expresan su preocupación por posibles retrocesos en la institucionalidad ambiental, lo que podría comprometer la rica biodiversidad de esta zona costera. Este anuncio se produce en un contexto donde las iniciativas extractivas parecen ganar terreno, poniendo en peligro no solo la ecología del región, sino también la cultura y la vida de las comunidades que la habitan.

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El Archipiélago de Humboldt es considerado uno de los lugares de mayor fragilidad ecológica del país y sus habitantes, como explica su comunicado, son conscientes de que la debilidad de la institucionalidad ambiental podría conducir a la explotación de recursos sin contemplar sus efectos devastadores. Las comunidades changas subrayan que el fortalecimiento de las herramientas de protección ambiental es vital para el equilibrio del ecosistema marino, el cual es intrínseco a su identidad cultural, costumbres y formas de vida. Ellos aseguran que cualquier debilitamiento legislativo que priorice intereses económicos por encima de la conservación pone en riesgo no solo el entorno, sino también el legado cultural que han mantenido durante generaciones.

Firme en su postura, las comunidades changas reiteran su rechazo al proyecto Dominga, el cual consideran una amenaza no solo para su forma de vida sino para la biodiversidad del Archipiélago. En su declaración, destacan la conexión espiritual y cultural que tienen con el mar, enfatizando que no se trata únicamente de intereses económicos, sino de una relación histórica que debe ser respetada. “No se puede transformar nuestro hogar en una zona de sacrificio”, afirman, haciendo un llamado a la reflexión sobre las consecuencias que la explotación minera tendría para el ecosistema marino y para su comunidad.

En este marco, el compromiso con la Ley 20.249 y la implementación de los Espacios Costeros Marinos para Pueblos Originarios (ECMPO) es presentado como una herramienta crucial en la lucha por el reconocimiento de sus derechos territoriales. Las comunidades enfatizan que esta ley no solo protege sus territorios, sino que permite una legítima participación en la gestión y conservación de los recursos marinos. Rechazan cualquier intento por debilitar estas instituciones como un ataque directo a sus derechos como pueblos originarios y como un paso hacia la erosión de sus formas de gobernanza territorial.

Finalmente, las comunidades changas se distancian de agrupaciones que, sin contar con reconocimiento estatal, pretenden usar su identidad para promover intereses ajenos a su bienestar. En su comunicado, afirman su derecho a existir y decidir sobre su futuro y manifiestan que defender su maritorio es clave para la resiliencia cultural y ecológica de la región. Concluyen con un mensaje firme: «Nuestro maritorio no está en disputa, está en defensa», resaltando su determinación de luchar por sus derechos y por la preservación del Archipiélago de Humboldt.

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