La candidata presidencial Jeannette Jara tuvo un enfrentamiento directo con el candidato republicano, José Antonio Kast, durante el primer debate cara a cara en el marco de la segunda vuelta electoral. En un contexto donde las interacciones entre los candidatos han sido limitadas, este debate representó una oportunidad crucial para que ambos expusieran sus visiones y propuestas ante el electorado. El tono de la confrontación se intensificó rápidamente, con Jara aprovechando su tiempo para interpelar a Kast sobre su historial político, recordándole su larga trayectoria de 16 años como diputado, durante la cual, según ella, no logró realizar iniciativas que beneficiaran a la ciudadanía. Jara desafió públicamente la imagen de Kast como un referente moral, sosteniendo que su inacción es un reflejo de su falta de compromiso con el bienestar social.
El debate también estuvo marcado por cuestionamientos específicos sobre las políticas sociales. Jara corrigió a Kast respecto a un comentario que hizo sobre la gestión hídrica, aclarando que la construcción de una planta desaladora en Coquimbo ya está en etapa de licitación, refutando así las críticas del republicano sobre la supuesta lentitud del gobierno en este ámbito. Este intercambio no solo puso de relieve las diferencias en la propuesta de cada candidato, sino que también subrayó una estrategia por parte de Jara para desmantelar la narrativa de Kast, quien ha sido percibido como un crítico constante del gobierno actual.
La tensión en el debate escaló cuando Jara abordó la crítica de Kast a su evasión de los debates. Jara le reprochó que su conducta de mantenerse alejado de instancias de discusión auténtica indica una falta de transparencia y responsabilidad. Utilizando la metáfora de que Kast estaba «siempre escondido en una caja de cristal», la candidata enfatizó que el electorado necesita conocer a fondo las propuestas y el carácter de cada candidato. Esta acusación resonó especialmente en un clima electoral donde los votantes buscan un liderazgo claro y accesible.
Uno de los momentos más destacados del foro fue cuando Jara trajo a colación la vinculación de algunos asesores de Kast con polémicas éticamente cuestionables. Mencionó el caso de Jorge Quiroz, asesor económico de Kast, que había estado involucrado en la colusión de la industria avícola, y recordó que Mauricio Ojeda, diputado republicano, es el único legislador actualmente en prisión por casos de corrupción. Estas afirmaciones contribuyeron a arrojar dudas sobre la integridad de las alianzas políticas de Kast, cuestionando la robustez de su campaña frente a las acusaciones de corrupción.
Por último, Jara criticó el enfoque de Kast en la política migratoria, considerándola ineficaz y populista. En particular, señaló las dificultades logísticas de su propuesta de expulsiones masivas, argumentando que requeriría un esfuerzo monumental de recursos y planificación. Al referirse a la propuesta de Kast de implementar una «puerta giratoria en la frontera» como una solución a la migración irregular, Jara concluyó que no se están abordando los problemas fundamentales del fenómeno. El debate, por otro lado, se vio ensombrecido por la imagen de Kast revisando su celular y recibiendo apuntes de su asesor, Cristián Valenzuela, lo que generó críticas sobre su preparación y autenticidad en el uso de ideas en tiempo real.



