En el corazón de Santiago, un nuevo refugio gastronómico ha captado la atención de los amantes de la buena comida y la música en vivo. Se trata de Feliziana Barcito, una acogedora taberna española que se ha consolidado desde su apertura en 2009, ofreciendo una experiencia única a quienes buscan disfrutar de una buena conversación en un ambiente relajado. Situado en el Paseo Bulnes, entre Eleuterio Ramírez y Padre Miguel Olivares, este pequeño pero vibrante espacio mezcla la esencia de los tradicionales bares de barrio con toques contemporáneos, creando una atmósfera cálida y pintoresca que invita a los transeúntes a hacer una pausa en su jornada.
El socio del local, Aaron Valdebenito, se mostró entusiasta al invitar a los comensales a descubrir lo que esconde este rincón capitalino. No solo la comida es estelar, sino que el ambiente es igualmente atractivo, especialmente los días en que la música en vivo anima la velada. Recientemente, los visitantes tuvieron la oportunidad de disfrutar de una actuación de C-FUNK, ex integrante de Los Tetas, quien trajo a la taberna ritmos vibrantes que resonaban en sus paredes mientras los clientes se sumergían en su experiencia culinaria.
La propuesta gastronómica de Feliziana Barcito no decepciona. Con una carta variada que incluye delicias como el Crudo Feliziana y el Tartar de Atún, se hace evidente que la sencillez es clave para su éxito. El cliente puede encontrar platos bien elaborados y accesibles, que capturan los sabores auténticos de la cocina española y chilena. La idea es disfrutar del momento sin la necesidad de lujos desenfrenados, lo que permite a los comensales relajarse y darse un gusto después de un día agitado.
Al llegar un atardecer cálido, la terraza del bar comienza a llenarse de risas y conversaciones animadas, mientras el servicio se adapta al creciente número de clientes en busca de una experiencia refrescante. Los bebidas, como la cerveza irlandesa Guiness y la popular piscola, fluyen junto a una selección de pizzas y clásicas tapas que son devoradas en un abrir y cerrar de ojos. La combinación de la buena comida y la energía que emana la música crea una experiencia social y festiva que es difícil de igualar.
Feliziana Barcito se ha consolidado no solo como un lugar para disfrutar de una buena comida, sino como un espacio que entiende y refleja el pulso del centro de Santiago. En un entorno donde predomina el ritmo acelerado y el ruido urbano, esta taberna se presenta como un oasis de calma y sabor, donde se puede saborear la vida con tranquilidad. Los propietarios han logrado crear un ambiente donde cada visita se convierte en una experiencia memorable, y la promesa de regresar se hace inevitable para quienes se aventuran a cruzar su umbral.








