Un acuerdo histórico ha sido forjado en la comuna de Freirina, donde comunidades indígenas changas y sindicatos de pescadores artesanales han llegado a un consenso innovador para la co-administración de dos Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO). Este modelo de gobernanza se centra en los espacios Tifuka y Caleta Vieja, marcando un hito en la gestión costera de Atacama. La colaboración entre grupos diversos demuestra que las iniciativas interculturales pueden ser la clave para un desarrollo sostenible, permitiendo un manejo equilibrado de los recursos marinos mientras se preserva el patrimonio cultural local.
En un análisis de la situación, el antropólogo Rodrigo Díaz Plá, en un artículo publicado por HVA Radio, señala que esta experiencia en Caleta Chañaral de Aceituno desmantela la noción de que los ECMPO suelen provocar conflictos. En cambio, propugnan una gestión transparente y participativa destinada a proteger territorios ecológicos vulnerables. Los acuerdos establecidos con los sindicatos de pescadores apuntan a un modelo inclusivo y funcional que contradice los prejuicios sobre la limitación del acceso al mar. Asimismo, la disposición de la comunidad para realizar ajustes en el polígono de la caleta refuerza la intención de buscar un desarrollo armónico que beneficie a todos los actores involucrados.
El proceso que llevó a estos significativos acuerdos se caracterizó por rigurosas instancias de participación comunitaria. Según reporta Atacama Noticias, se llevaron a cabo tres reuniones clave que incluyeron a representantes municipales, regionales y de las comunidades indígenas. Durante estos encuentros, se firmaron compromisos formales con varios sindicatos para garantizar la inclusión de sus prácticas tradicionales dentro del Plan de Administración del ECMPO Tifuka. En este contexto, el seremi de Gobierno, Sebastián Fergiadotti, subrayó la importancia de estas reuniones como instrumentos para combatir la desinformación y fomentar una discusión pública consolidada y constructiva.
Las voces que emergen desde las comunidades locales destacan la transparencia y el enfoque a futuro del proceso. María Piñones, presidenta de una comunidad indígena local, enfatizó la relevancia de realizar estas conversaciones directamente en el terreno, lo que propicia un entendimiento más genuino entre las partes. Por otro lado, Felipe Rivera Marín, coordinador de los ECMPO, explicó que el proyecto implica no solo el uso sustentable de los recursos, sino también acciones de restauración y desarrollo turístico, entre otros. Este enfoque integral resuena con la propuesta de Rodrigo Díaz, que identifica en esta colaboración intercultural una oportunidad única para desarrollar modelos de co-gobernanza.
Al final, este esfuerzo conjunto en Freirina no solo protege el frágil ecosistema del Archipiélago de Humboldt, sino que establece un precedente positivo para futuras iniciativas de gestión costera en Chile. La capacidad de los actores involucrados para sentarse a dialogar y llegar a acuerdos constructivos es una poderosa señal para el país en un momento en que muchos debates se encuentran polarizados. Como señala el análisis en HVA Radio, el verdadero desafío es mantener viva esta voluntad de colaboración, asegurando así una gobernanza costera que sea equitativa, efectiva y respetuosa con los derechos y saberes de todas las comunidades que habitan el litoral.







