El 15 de septiembre, las Fuerzas de Estados Unidos llevaron a cabo una operación significativa en el Pacífico Oriental, interrumpiendo una embarcación que se sospecha era utilizada como estación flotante para el reabastecimiento de combustible en actividades de narcotráfico. De acuerdo con informes de inteligencia, la misma estaría vinculada a Los Choneros, una de las organizaciones criminales más relevantes de Ecuador. Esta acción fue ejecutada por el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) y la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental (JTF-WHEM), quienes han intensificado sus esfuerzos por desmantelar las redes logísticas que respaldan la movilización de drogas en la región. El hundimiento de la embarcación, seguido de la evacuación de su tripulación, muestra un cambio en la estrategia, centrándose en la seguridad y evitando bajas humanas.
La operación ha sido presentada como parte de un esfuerzo más amplio por parte de Washington para confrontar a los grupos criminales que amenazan la estabilidad en América Latina. El comandante de SOUTHCOM, General Francis L. Donovan, enfatizó la importancia de interrumpir las operaciones de narcotráfico, haciendo un llamado a la «fricción sistémica total» contra los narcoterroristas. Según autoridades, estas acciones no solo buscan dañar la logística de los grupos criminales, sino también afectar sus estructuras financieras, lo que podría reducir significativamente su capacidad para operar.
El 15 de septiembre no ha sido un evento aislado, pues se suma a una serie de intervenciones efectivas realizadas por el Comando Sur en las semanas previas. En fechas recientes, se han registrado otras interdicciones, incluyendo operaciones realizadas el 28 de agosto y los días 2, 7 y 8 de septiembre, todas relacionadas, según se informa, con actividades de Los Choneros. La reiterada presión sobre estas organizaciones pone de manifiesto la estrategia proactiva de Estados Unidos, que busca enfrentar la creciente influencia del narcotráfico en la región.
Este contexto de intervención militar se da en medio de un creciente fortalecimiento de la cooperación entre Estados Unidos y Ecuador. A principios de septiembre, el secretario de Estado, Marco Rubio, visitó Ecuador, donde subrayó la importancia de la coordinación militar y de inteligencia en la lucha contra organizaciones criminales transnacionales. Rubio también destacó que la incorporación de Los Choneros en la lista de organizaciones terroristas abre nuevas oportunidades para colaboración en seguridad, reiterando el compromiso de ambos países para modernizar sus mecanismos de extradición y combatir el crimen organizado.
Las acciones de Estados Unidos siguen generando polarización en la opinión pública, especialmente entre pescadores y comunidades locales que se sienten afectadas por estos operativos. Se han reportado relatos de pescadores que sobrevivieron a un ataque a su embarcación, describiendo experiencias aterradoras. A pesar de las garantías de una operación más segura, la tensión en la región persiste. Además, la reciente designación de otras bandas como organizaciones terroristas por parte de Washington plantea preguntas sobre el impacto a largo plazo de estas estrategias en la comunidad y el entorno social en Ecuador.








